La negociación del pliego de condiciones entre Ecopetrol y la Unión Sindical Obrera (USO), su principal sindicato, ha comenzado en un contexto marcado por la contienda electoral hacia la Casa de Nariño y las crecientes discrepancias entre el sindicato y la política petrolera del gobierno de Gustavo Petro.
Demandas de la USO
Las peticiones del sindicato en esta ocasión no se limitan a beneficios laborales, como los extralegales, sino que incluyen exigencias para garantizar la 'sostenibilidad' financiera de la empresa. Martín Ravelo, presidente de la USO, explicó que han incorporado un capítulo sobre soberanía y seguridad energética, que busca fortalecer el negocio tradicional de petróleo y gas. Según Ravelo, este negocio representa más del 80% del EBITDA de Ecopetrol y ha aportado al país más de 180 billones de pesos en impuestos, regalías y dividendos en los últimos cinco años.
Exigencias concretas
La USO exige que Ecopetrol no destine recursos a negocios cuyos retornos o márgenes sean inferiores a los generados por las inversiones en hidrocarburos. Esto surge en un momento en que la compañía ha estado invirtiendo en energías renovables, como granjas solares y parques eólicos, en línea con la negativa del gobierno actual a firmar nuevos contratos de exploración y producción petrolera. El sindicato propone que Ecopetrol invierta en su negocio principal cuando el precio del barril caiga por debajo de los 65 dólares, y diversifique su portafolio cuando supere los 70 dólares por barril.
Posición política de la USO
Hace cuatro años, la USO apoyó a Gustavo Petro en su carrera presidencial, pero en los últimos meses el sindicato se ha distanciado de la política petrolera oficial y de la decisión de no otorgar nuevos contratos a la industria. Inicialmente, el sindicato respaldó al candidato Roy Barreras en la consulta interna, pero tras ese proceso, sus filas quedaron en libertad. Ravelo aclaró que aún no han definido si apoyarán a algún candidato específico para la primera vuelta presidencial.



