Perder entre 50 y 100 cabellos al día se considera un proceso normal, pero ciertas prácticas cotidianas pueden incrementar esa cifra y afectar la salud capilar. Factores como el peinado, la alimentación, el manejo del estrés y las rutinas de descanso están vinculados con la caída del cabello.
Prácticas que favorecen la caída del cabello
1. Peinados que jalan el cabello con frecuencia
Las colas altas, trenzas ajustadas, extensiones y moños pueden someter al cabello a una tensión constante. La Academia Americana de Dermatología advierte que el uso repetitivo y muy ajustado de estos peinados puede provocar alopecia por tracción, una forma de pérdida de cabello causada por el estrés crónico sobre el folículo piloso.
2. Abuso de calor, químicos y cepillados agresivos
El uso continuo de secadores, planchas y procesos químicos como alisados o permanentes puede afectar la estructura capilar. Según MedlinePlus, estas prácticas pueden desencadenar tricorrexis nudosa, condición en la que el cabello se vuelve quebradizo y se rompe con facilidad.
3. Dieta deficiente o dietas extremas
Las restricciones alimentarias y la falta de nutrientes como proteína, hierro, zinc y vitaminas están relacionadas con alteraciones en el ciclo capilar. Las dietas restrictivas o "crash diets" pueden causar efluvio telógeno, un tipo de pérdida de cabello en la que el cabello se cae en grandes cantidades al lavar o peinar.
4. Estrés físico o emocional extremo
Cirugías mayores, enfermedades graves, fiebre alta, parto o pérdidas emocionales significativas pueden alterar el ciclo de crecimiento del cabello. En algunos casos, esto puede llevar a que entre la mitad y tres cuartas partes del cabello del cuero cabelludo entren en fase de caída.
5. Dormir con el cabello mojado o en fundas de algodón
El cabello húmedo es más propenso a romperse por la fricción durante el sueño. Las fundas de algodón o poliéster generan más roce que materiales como seda o satén, lo que puede favorecer enredos, quiebre y debilitamiento progresivo.
Especialistas señalan que identificar estos hábitos y modificarlos puede contribuir a reducir la caída del cabello cuando no existe una causa médica subyacente.



