Colombia, tercer país de la OCDE con mayor inflación de alimentos: 5,8%
Colombia, tercero en OCDE con inflación de alimentos al 5,8%

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) informó que la inflación de alimentos en sus países miembros se situó en el 4,0% en febrero de 2026, una cifra que vuelve a generar presión sobre los hogares y que influye en las decisiones de política monetaria a nivel nacional. En este contexto, Colombia aparece entre las economías con los mayores incrementos en el costo de los alimentos, con un 5,8%, superando el promedio del bloque.

Colombia entre los países con mayor inflación de alimentos en la OCDE

El dato coloca a Colombia en el tercer lugar del ranking, solo por detrás de Turquía, que registró un aumento del 36,4%, y Estonia, con un 8,0%. Más abajo se encuentran economías como Islandia (5,6%), Grecia (5,2%) y México (5,2%). Este comportamiento confirma que el encarecimiento de los alimentos sigue siendo uno de los principales focos de presión inflacionaria en varias economías, aunque con diferencias notables entre países.

La medición corresponde a la variación porcentual frente al mismo periodo del año anterior e incluye alimentos y bebidas no alcohólicas. En enero de 2026, Colombia ya mostraba una tendencia elevada, lo que evidencia la persistencia de las presiones sobre los precios de la canasta básica. El promedio de la OCDE se mantuvo en el 4,0%, reflejando una moderación frente a niveles más altos observados en años previos.

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Presión sobre los hogares y decisiones del Banco de la República

El comportamiento de la inflación de alimentos tiene implicaciones directas sobre el poder adquisitivo, especialmente en los segmentos de menores ingresos. En Colombia, este rubro representa una proporción significativa del gasto de los hogares más pobres, por lo que aumentos como el 5,8% generan un impacto más profundo en su capacidad de consumo y bienestar.

Este contexto ha sido uno de los factores considerados por el Banco de la República en sus decisiones de política monetaria. El encarecimiento de los alimentos no solo presiona la inflación general, sino que también dificulta su convergencia hacia los niveles objetivo, obligando a mantener una postura cautelosa frente a recortes de tasas de interés.

En contraste, economías como Estados Unidos registraron un incremento del 2,4%, mientras que Alemania (1,5%) y Francia (2,1%) mostraron niveles más moderados. Esto evidencia que, aunque el fenómeno es global, su intensidad varía según las condiciones internas de cada país, incluyendo factores como costos de producción, logística y tipo de cambio.

Brechas entre países y señales de desaceleración

El informe también revela que algunos países presentan incluso variaciones negativas en la inflación de alimentos. Costa Rica registró una caída del -8,3%, seguida por Hungría con -3,2% y Suiza con -0,3%. Estas cifras contrastan con los niveles observados en América Latina y ciertas economías europeas, mostrando un escenario heterogéneo dentro del bloque.

En términos generales, el dato del 4,0% para la OCDE sugiere una estabilidad frente a meses anteriores, aunque aún por encima de niveles considerados bajos en términos históricos. La comparación entre enero y febrero de 2026 muestra cambios limitados en la mayoría de países, lo que podría interpretarse como una señal de estabilización, pero no necesariamente de reducción sostenida.

Para Colombia, sin embargo, la persistencia de una inflación de alimentos por encima del promedio internacional refuerza los desafíos en materia de política económica. El impacto diferencial sobre los hogares más vulnerables y su efecto en la inflación total mantienen este indicador en el centro del debate económico, en un panorama donde las decisiones del banco central permanecen condicionadas por la evolución de los precios.

El Banco de la República mantuvo las tasas de interés en el 9,5%, una decisión que refleja la cautela ante las presiones inflacionarias. La inflación de alimentos sigue siendo un factor clave que podría retrasar posibles recortes en el futuro cercano.

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