La inclusión del huevo en la dieta diaria aporta beneficios específicos dependiendo del horario de consumo, actuando como un regulador del hambre y del ciclo circadiano. Según la nutricionista Clara Ledoux Morvan, este alimento no solo es una fuente completa de proteínas y grasas saludables, sino que contiene nutrientes clave que promueven la saciedad y la producción de hormonas vinculadas al descanso.
Impacto en la saciedad y el control de peso
El huevo posee una alta capacidad saciante que beneficia al organismo en diferentes momentos de la jornada. Su consumo durante el desayuno contribuye a evitar el picoteo entre comidas, mientras que integrarlo en la cena ayuda a limitar los antojos nocturnos. Al contener apenas 0,27 gramos de carbohidratos por cada 100 gramos, se posiciona como un producto idóneo para personas que buscan regular su peso corporal o evitar picos de glucosa tras la última comida del día. Esta característica permite mantener niveles de energía estables sin comprometer la digestión antes de dormir.
Beneficios para la regulación del sueño
Más allá de su valor proteico, el huevo contiene triptófano y vitamina D, sustancias esenciales en la síntesis de serotonina y melatonina. Estas hormonas son las responsables de modular el ritmo circadiano, facilitando una transición física adecuada hacia el descanso profundo. Por esta razón, especialistas sugieren que su ingesta por la noche puede mejorar la calidad del sueño a través de mecanismos biológicos estudiados.
La experta en nutrición Dana Chapman explica: "No hay un mejor momento para comer huevos. Si se toman por la mañana para desayunar, tendrán el efecto de equilibrar el azúcar en sangre, pero también son estupendos a la hora de comer o después de entrenar para reponer las reservas de glucógeno perdidas, y son una cena estupenda, ya que la colina estimula la producción de acetilcolina, que puede ayudar a conciliar el sueño".
Cantidad diaria recomendada
La cantidad diaria recomendada varía según el perfil de salud del consumidor:
- Adultos sanos: pueden consumir hasta dos huevos diarios dentro de una dieta equilibrada.
- Personas con hipercolesterolemia: se recomienda limitar el consumo a dos o tres unidades por semana.
Es importante señalar que, aunque el huevo crudo aporta 12,8 gramos de proteína y 9,83 gramos de grasa por cada 100 gramos, el colesterol se concentra exclusivamente en la yema. Por ello, quienes padecen de colesterol elevado deben moderar también otros productos de origen animal como la mantequilla o la nata.
La importancia de la técnica de cocción
Para maximizar la absorción de nutrientes, la forma de preparación es fundamental. La clara debe cocinarse siempre para desactivar los inhibidores de proteasa que dificultan la digestión de sus proteínas. Por el contrario, la yema conserva mejor sus antioxidantes (vitamina A, E y carotenoides) si permanece lo más cruda posible. Bajo esta premisa, los expertos recomiendan técnicas como el huevo pasado por agua o el huevo escalfado, métodos que garantizan la cocción de la clara manteniendo las propiedades intactas de la yema.
Este contenido fue elaborado con asistencia de inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación, y contó con la revisión de un periodista y un editor.



