Refrigerante bajo: cómo revisarlo, detectar fugas y evitar daños graves
Refrigerante bajo: cómo revisarlo, detectar fugas y evitar daños

El líquido refrigerante, también conocido como anticongelante, cumple una función silenciosa pero crucial en cualquier vehículo. Se encarga de regular la temperatura del motor y evitar que trabaje por encima de sus límites. Cuando ese nivel baja o simplemente no está, el motor empieza a operar en condiciones desfavorables, y ahí es donde comienzan los problemas.

Cómo revisar el nivel de refrigerante sin complicarse

De acuerdo con especialistas de Ford, un nivel bajo de refrigerante puede desencadenar fallas serias. Entre las más comunes están la reducción en la vida útil del motor, el sobrecalentamiento e incluso daños en todo el sistema de enfriamiento.

La revisión no es compleja, pero tiene su técnica. Lo primero es asegurarse de que el motor esté completamente frío. Es decir, no se debe hacer esta revisión justo después de manejar. Luego, con el vehículo en una superficie plana, se abre el capó y se ubica el depósito del refrigerante. Este recipiente suele tener marcas visibles de nivel mínimo y máximo. El líquido debe estar entre esas dos líneas; si está por debajo, es una señal evidente de alerta.

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Más allá de la revisión visual, el carro también da avisos. Una forma sencilla de detectar una situación anormal es a través del indicador de temperatura en el tablero. Este testigo alerta cuando el motor se está sobrecalentando y puede indicar que el nivel de anticongelante es insuficiente o que el depósito está vacío.

Por qué se baja el nivel y cómo ubicar una fuga

En la mayoría de los casos, se trata de una fuga o de un componente que dejó de cumplir su función. Según el portal especializado Car and Driver, las fallas más comunes suelen estar en la tapa del depósito, en las abrazaderas de las mangueras o directamente en el radiador. Con el paso del tiempo, estos elementos se desgastan y pierden hermeticidad.

Para ubicar la fuga, una buena práctica es llevar el vehículo hasta su temperatura normal de operación y luego estacionarlo sobre una superficie limpia y seca. Después, con el motor apagado, se debe dejar enfriar. Este punto es determinante: el sistema trabaja a alta presión, así que abrir el depósito en caliente puede provocar quemaduras graves. Tras unos minutos, se recomienda revisar el piso; si hay una fuga, aparecerá un charco de color llamativo.

Un detalle adicional: si el olor es más fuerte dentro del habitáculo, el problema podría estar en el radiador de la calefacción. Señales como humedad en la moqueta o vidrios que se empañan con facilidad ayudan a confirmarlo. En ese caso, lo más recomendable es acudir a un taller, ya que el acceso a esa pieza no es sencillo.

¿Se puede seguir manejando con una fuga?

La respuesta corta es que no debería. Una fuga pequeña puede convertirse en un problema mayor en poco tiempo. Sin embargo, según Car and Driver, en situaciones puntuales y si la fuga es mínima, se podría circular durante unos días, siempre con revisiones constantes del nivel. En ese caso, lo adecuado es rellenar con una mezcla de anticongelante y agua en partes iguales.

Como medida extrema, se puede usar agua, preferiblemente destilada. No obstante, esto es solo una solución temporal y funciona mejor en climas cálidos. En climas fríos puede generar daños graves, ya que el agua puede congelarse, expandirse y afectar otros componentes del sistema.

¿Cada cuánto se debe cambiar el líquido refrigerante?

Los expertos de Ford recomiendan revisar el nivel del líquido refrigerante en cada servicio de mantenimiento. Aunque la vida útil del anticongelante depende de la calidad y de la formulación del producto, la mayoría de los fabricantes aconsejan reemplazarlo aproximadamente cada dos años o cada 40.000 kilómetros.

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