El temor a la inflación en Colombia
Colombia registró la única situación de hiperinflación del siglo XX como consecuencia de las emisiones monetarias desbordadas y la debacle económica derivada de la guerra de los Mil Días. El alza de los precios fue de 318 por ciento en 1902; en el período 1898-1903 fue de 112 por ciento, y la devaluación del peso frente al oro, de 10.000 por ciento. Estos fenómenos generaron en la memoria colectiva nacional una fuerte aversión a la inflación.
Ese miedo a la inflación fue responsable de que Colombia hubiera sido un país de inflación baja en América Latina. En 1903 se prohibió al Gobierno emitir papel moneda de curso forzoso. La reforma constitucional de 1910 separó el manejo fiscal y la política monetaria, y desde entonces se consideró la idea de crear un organismo autónomo de naturaleza especial, ajeno a cualquier influencia del Gobierno, que se encargara de la emisión de moneda legal colombiana.
Los orígenes del Banco de la República
En 1917 se debatió en el Congreso la necesidad de establecer un banco central y hubo varios esquemas para su organización. La fórmula que se convino y condujo a la creación del Banco de la República en 1923 fue la de que su capital fuera provisto por el Gobierno y su manejo estuviera en manos privadas. Se le tenía terror a la injerencia del Gobierno en la conducción de la política monetaria.
Tanto fue así que la ley que creó el Banco estableció que el Gobierno colocaría la mitad del capital y tendría el derecho de nombrar tres miembros en la junta directiva con voz, pero sin voto, mientras los bancos privados nacionales nombrarían cuatro miembros de la junta y dos los bancos extranjeros. Si el público suscribía un 10 por ciento de las acciones, tendría una posición en la junta y derecho a voto. El gerente sería nombrado por la junta directiva.
Evolución de la política monetaria
En la reforma de 1931 se consagró la presencia permanente del ministro de Hacienda en la junta, y los dos miembros adicionales del Gobierno se reemplazaron por el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros y por las cámaras de Comercio y las sociedades de Agricultores. En 1951 se modificaron las funciones del Banco y se autorizó el otorgamiento de crédito de fomento con recursos de emisión monetaria; cambió la composición de la junta y se vincularon representantes de otros sectores económicos.
Un cambio profundo en la conducción de la política monetaria tuvo lugar en 1963 con la creación de la junta monetaria, que sustrajo el manejo monetario de la junta del Banco de la República. Esta junta se conformó íntegramente por funcionarios gubernamentales y por dos asesores permanentes con voz, pero sin voto. Su comportamiento estuvo sesgado en favor de la inflación. Los ministros eran proclives a emitir moneda para dar crédito a sus respectivos sectores. El resultado fue que, a partir de 1973 y hasta 1990, se presentó una insoportable elevación de la inflación, que, en promedio, alcanzó el 20 por ciento anual.
El resurgimiento del miedo a la inflación
Analizando a lo largo del tiempo, la inflación terminó enquistándose en el país. Esa fue la conclusión de un trabajo reciente de Antonio Hernández Gamarra: en 68 de los 77 años transcurridos entre 1923 y 1999, aumentaron los precios. Por fortuna, a finales del siglo resurgió el miedo a la inflación. La Constitución de 1991 diseñó una nueva arquitectura institucional y creó la junta del Banco de la República que ha conducido la política monetaria en los últimos 35 años. Es el organismo autónomo de naturaleza especial, independiente del Gobierno, al que aspiraban los dirigentes hace 110 años. La inflación es ahora de un dígito, con una meta de 3 por ciento anual.
El ministro de Hacienda continúa en la junta con la responsabilidad de coordinar la política fiscal y la monetaria. Y quien siempre debe velar por una inflación controlada para beneficio de todos los colombianos.



