La economía colombiana registró un crecimiento del 2,2% durante el primer trimestre de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior, según el más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) sobre el Producto Interno Bruto (PIB). No obstante, detrás de esta cifra positiva se esconden varias señales de alerta que matizan la lectura del arranque económico. La formación bruta de capital cayó un 3%, la construcción retrocedió un 5,4% y el sector agropecuario disminuyó un 1,4%, mientras que el consumo volvió a posicionarse como uno de los principales motores de la actividad económica.
Resultados sectoriales del PIB
El informe del Dane revela que la economía avanza, pero sin una recuperación homogénea entre los distintos sectores. Las actividades que más contribuyeron al crecimiento fueron la administración pública, defensa, educación, salud y servicios sociales, que crecieron un 5,7% y aportaron 0,9 puntos porcentuales. Le siguieron el comercio, transporte, alojamiento y servicios de comida, con un avance del 2,9% y una contribución de 0,6 puntos. Las industrias manufactureras también crecieron un 2,9%, sumando 0,3 puntos al crecimiento total.
La inversión, punto crítico
Uno de los datos más preocupantes del informe es la caída del 3% en la formación bruta de capital durante el primer trimestre. Este indicador incluye la formación bruta de capital fijo, la variación de existencias y la adquisición menos disposición de objetos valiosos, por lo que es una señal clave sobre la inversión y la acumulación de activos en la economía. Aunque la formación bruta de capital fijo creció un 3,7%, no fue suficiente para evitar que el agregado total cerrara en terreno negativo. Esto deja una lectura incómoda: la economía creció, pero la inversión total aún no muestra una recuperación sólida.
Desde la perspectiva del gasto, el PIB creció un 2,2% anual, impulsado por un aumento del 3,4% en el gasto de consumo final, un crecimiento del 3,5% en exportaciones y un incremento del 3,5% en importaciones. Sin embargo, la caída de la formación bruta de capital restó fuerza a la composición del dato.
- El gasto de consumo final creció un 3,4%.
- El consumo final de los hogares avanzó un 2,7%.
- El gasto de consumo final del gobierno general creció un 7,8%.
- La formación bruta de capital cayó un 3%.
- Las exportaciones crecieron un 3,5%.
- Las importaciones también aumentaron un 3,5%.
En términos prácticos, el consumo siguió siendo el principal impulsor, pero la inversión no acompañó con la misma fuerza. Para una economía que necesita ampliar su capacidad productiva, generar empleo y fomentar la actividad empresarial, este comportamiento es motivo de cautela.
Construcción y agro, los sectores más rezagados
La construcción fue uno de los principales lastres del primer trimestre. El sector cayó un 5,4% anual, afectado especialmente por el retroceso del 8,2% en edificaciones residenciales y no residenciales. También disminuyeron un 5,6% las actividades especializadas para la construcción de edificaciones y obras de ingeniería civil. Aunque la construcción de carreteras, vías de ferrocarril, proyectos de servicio público y otras obras de ingeniería civil creció un 0,6% anual, ese avance no logró compensar la debilidad del resto del sector. En la serie ajustada por efecto estacional y calendario, la construcción cayó un 4,6% frente al trimestre anterior.
El sector agropecuario tampoco contribuyó positivamente. Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca disminuyó un 1,4% anual. Dentro de este grupo, el dato más negativo fue la caída del 30,5% en el cultivo permanente de café y del 19,5% en pesca y acuicultura. En contraste, la ganadería creció un 6,4% y los cultivos agrícolas transitorios y permanentes, distintos al café, avanzaron un 3,8%.
La minería también mostró debilidad. La explotación de minas y canteras cayó un 0,1%, con retrocesos del 13,3% en carbón y del 2,7% en petróleo crudo y gas natural. El crecimiento del 24,9% en minerales metalíferos ayudó a contener un resultado más negativo.
Consumo, comercio e industria evitan un dato más débil
El lado positivo provino de los sectores que aún sostienen parte del crecimiento. El comercio, transporte, alojamiento y servicios de comida creció un 2,9% anual. Dentro de este bloque, el comercio al por mayor y al por menor avanzó un 6%, mientras que el transporte y almacenamiento creció un 0,7%. No obstante, el alojamiento y servicios de comida cayó un 1,8%, lo que indica que la recuperación no fue homogénea en todo el grupo.
La industria manufacturera también dio señales favorables, con un crecimiento del 2,9% anual. Allí se destacaron los muebles, colchones y otras industrias manufactureras, con un avance del 11,8%, así como la fabricación de productos metalúrgicos básicos y maquinaria, que creció un 4,6%. En cambio, los textiles, confecciones y calzado cayeron un 1,9%, y la madera, papel e impresión retrocedieron un 3,8%.
En resumen, el PIB del primer trimestre de 2026 refleja una economía que sigue creciendo, pero con desequilibrios importantes. La inversión sigue sin convencer, y sectores clave como la construcción y el agro enfrentan dificultades. El consumo y algunos servicios mantienen el impulso, pero la recuperación aún es desigual.



