Ángela Silva González, de 58 años, trabajó toda su vida como analista de datos en empresas de tecnología para sacar adelante a sus dos hijas. Hoy enfrenta una dura realidad: su hija Catalina Giraldo sufre graves problemas de salud mental y ha solicitado el suicidio médicamente asistido. Ángela, con resignación y cansancio, afirma: "No voy a obligar a Catalina a quedarse viva contra ella misma. Ella está sufriendo. Me va a doler profundamente perderla, pero su dolor es más grande que el mío".
El dolor de una madre
Ángela expresa que no teme el juicio de otras madres, pues sabe que quienes tienen hijos con problemas de salud mental comprenden su situación. "Han vivido este dolor. Saben la impotencia que es querer cuidar y estar ahí y dormir con un ojo abierto, o no dormir, y que al final nuestros hijos se...", dice con la voz entrecortada.
Contexto legal en Colombia
El suicidio médicamente asistido y la eutanasia han sido temas de debate en Colombia. La Corte Constitucional ha emitido sentencias que permiten estos procedimientos bajo ciertas condiciones, incluyendo casos de sufrimiento extremo por enfermedades o condiciones de salud mental. La historia de Catalina Giraldo pone de relieve la necesidad de abordar la salud mental con mayor profundidad en el país.
Ángela Silva, quien dedicó su vida al análisis de datos, ahora comparte su testimonio para visibilizar el dolor de las familias que enfrentan situaciones similares. Su mensaje es claro: el amor y la comprensión deben primar sobre el juicio social.



