Dólar en Colombia baja a COP 3.334,93: ¿se mantendrá en 2026?
Dólar baja a COP 3.334,93: ¿se mantendrá en 2026?

El dólar no ha dejado de bajar desde que arrancó julio. El martes 30 de junio, cuando el Banco de la República subió su tasa de interés, la divisa todavía cotizaba en COP 3.450. Tres días después, el viernes, ya estaba en COP 3.335,46. Además, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) que rigió el lunes 6 de julio quedó en COP 3.334,93, el nivel más bajo desde comienzos de 2020. Son seis años sin ver un dólar tan barato en Colombia. ¿Se sostendrá en esos niveles en lo que queda de 2026? Estas son algunas pistas.

Tres razones detrás de la caída

La semana pasada, en una decisión que sorprendió a buena parte del mercado, la Junta del Banco de la República subió la tasa de intervención en 75 puntos básicos el martes, hasta 12 %, en una votación con cuatro codirectores a favor del alza, dos que optaron por un recorte de 50 puntos y uno que defendió dejarla quieta. En general, el mercado esperaba un ajuste más modesto, de solo 50 puntos. Con la tasa del Banrep más alta y la inflación en Colombia todavía lejos de la meta del Emisor (3 %), el diferencial frente a la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) se amplía, y eso hace más apetitoso el peso para quien busca rentabilidad prestando en dólares e invirtiendo aquí.

Por otro lado, el jueves se conoció el dato de empleo de junio en Estados Unidos. El mercado laboral de ese país registró apenas 57.000 nóminas nuevas, muy por debajo de las 115.000 que esperaba el mercado. Tras la publicación de este dato, el dólar se debilitó frente a casi todas las monedas del mundo, no solo frente al peso colombiano.

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Y hay un tercer ingrediente, más político que financiero. Diego Franco, jefe de Inversiones de Franco Capital Asset Management, le dijo a este diario que tras la elección presidencial han llegado capitales atraídos por “un Gobierno promercado” y por la reactivación de sectores como el minero energético. A eso se suma el mensaje que ha dado el ministro de Hacienda designado, Miguel Gómez Martínez, respaldando la autonomía del Banco de la República justo cuando subió las tasas.

La deuda interna

Colombia lleva meses emitiendo deuda interna a un ritmo histórico. Según un informe de Investigaciones Económicas y Análisis de Mercados del Banco de Bogotá, conocido a mediados de junio, Hacienda ya había usado el 78 % del cupo de TES autorizado para 2026. De los COP 85,3 billones aprobados, quedaban COP 19 billones disponibles para el segundo semestre. “Si la velocidad de colocación de deuda se mantiene, a mediados de agosto se completaría el total del cupo”, advertía el banco.

Ese ritmo de emisión de TES ayuda a la apreciación del peso colombiano en el corto plazo, dado que tasas altas en TES atraen capital extranjero. Al respecto, Diego Franco señala que los bonos TES “han tenido un buen rendimiento esta semana”.

El Banco de Bogotá calcula necesidades adicionales de financiación de poco más de COP 30 billones para este año, por encima de lo que queda disponible en el cupo. El Gobierno que se posesiona el 7 de agosto tendrá un corto margen de emisión de TES para 2026.

Además, entre 2025 y 2026, el país recompró deuda externa por USD 17.702 millones y emitió apenas USD 15.845 millones en nuevos bonos. La diferencia, USD 1.857 millones, quedó como cupo liberado. Es la llamada estrategia de “pesificación” de la deuda que ha seguido el Gobierno: cambiar pasivos en dólares por pasivos en pesos, para reducir la exposición del país a la volatilidad del tipo de cambio.

Ese margen tiene relación directa con el dólar de estos días. Si el Gobierno decide usarlo y emite deuda afuera, entran dólares al país; si luego los convierte a pesos para gastarlos internamente, esos dólares se suman a la oferta disponible en el mercado local, y más oferta empuja el precio hacia abajo, el mismo efecto que tienen las remesas.

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Lo que viene para el dólar

Esta semana llega con un dato que puede mover la aguja del dólar en cualquier dirección. El DANE publica la inflación de junio, y se espera que se ubique algo por encima del 6 % anual. Si el dato confirma esa expectativa, refuerza el argumento que usó el Banrep para subir la tasa la semana pasada, y con eso el diferencial frente a la Reserva Federal de Estados Unidos se mantiene ancho, lo que le sigue dando oxígeno al peso colombiano. Si el costo de vida sorprende a la baja, el efecto es el contrario: empezaría a tomar fuerza la idea de que el ciclo de alzas está cerca de su techo, el peso perdería parte del atractivo que le da hoy la tasa alta, y el dólar tendría más espacio para rebotar.

En el frente externo, la Reserva Federal de Estados Unidos se reúne el 28 y 29 de julio para decidir sobre tasas de interés, y el mercado ya descuenta buena parte de sus próximas señales tras el dato flojo de empleo en ese país. Si la Fed confirma que se acerca un recorte de tasas, el dólar seguiría perdiendo terreno frente al peso. Si sale más cauta de lo esperado, parte de esta calma se revierte.

El petróleo, aunque tiene un peso menor que antes en el mercado cambiario, sigue influyendo. A la fecha, el crudo Brent se mueve entre USD 70 y 75, con el Estrecho de Ormuz normalizándose tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Para Colombia esto significa menos dólares por exportaciones petroleras, pero también menos presión sobre la inflación de bienes importados.

Esta semana también arranca, de manera oficial, el empalme entre el Gobierno saliente y el entrante, con Abelardo de la Espriella a la cabeza. Este 7 de julio se instalan las comisiones sectoriales que revisarán, sector por sector, el estado real de las cuentas públicas. Si bien esto no es algo que capte la atención del mercado cambiario por sí solo, las noticias que surjan en torno al empalme podrían alimentar (o no) la narrativa de confianza económica que le ha dado fortaleza al peso colombiano tras las elecciones presidenciales. En cualquier caso, un empalme sin sobresaltos podría reforzar la idea de que el cambio de Gobierno no va a traer sorpresas fiscales; mientras que uno más accidentado podría empezar a poner en duda esa calma.

Proyecciones para la divisa

Para las próximas semanas, las expectativas no indican un dólar más caro que el de ahora. Diego Franco, de Franco Capital Asset Management, ve a la moneda estadounidense estabilizándose entre COP 3.300 y COP 3.320. Daniel Londoño Tapia, country manager de Global66, maneja un rango de COP 3.320 a COP 3.420, con espacio para un rebote hasta COP 3.450 o COP 3.500 si el peso se reacopla con sus pares regionales, algo que ya anticipan varios analistas. Juan David Ballén, director de Economía y Mercado de Aval Asset Management, condiciona el escenario a decisiones políticas concretas: “una eventual reactivación de la exploración y explotación de hidrocarburos, junto con una reducción en la carga tributaria empresarial, contribuiría a recuperar la confianza de los inversionistas y favorecería el retorno de la inversión extranjera directa. De materializarse este escenario, el dólar podría mantenerse débil durante el segundo semestre”.

La Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo, en su edición de junio, muestra que el mercado espera un dólar en COP 3.650 para diciembre de 2026. Es más de COP 300 por encima de donde cotiza hoy.