Empleo en Cartagena crece pero persiste informalidad y baja calidad laboral
Empleo en Cartagena crece con informalidad y baja calidad

En la antesala del Día del Trabajador, una cifra merece especial atención: en Cartagena hoy hay más personas ocupadas que hace un año. En el último trimestre de 2025, más de 418 mil personas realizaban alguna actividad económica, lo que representa un crecimiento del 4% en comparación con el mismo periodo del año anterior. La tasa de ocupación también mejoró, situándose en 56,7%, aunque aún por debajo del promedio nacional, que alcanzó el 58,6%.

Un panorama alentador con matices

A primera vista, el panorama es alentador, pero al observarlo con más detalle, la lectura cambia. El 53% de quienes hoy trabajan en la ciudad lo hacen por cuenta propia, mientras que solo el 36% corresponde a empleados particulares. Además, cerca del 49,6% de las unidades productivas operan en condiciones de informalidad. A esto se suma una tasa de subocupación del 9,1%, superior al promedio nacional de 7,3%.

El empleo crece, pero no en condiciones óptimas

Es decir, el empleo crece, pero no necesariamente en condiciones que garanticen estabilidad, ingresos suficientes o posibilidades reales de desarrollo. Esta diferencia importa, porque trabajar no siempre es sinónimo de avanzar. Una economía puede generar más ocupación, pero si esta se concentra en esquemas de subsistencia, con baja productividad y sin acceso a protección social, el impacto sobre la calidad de vida de las personas y sobre la competitividad del territorio es limitado.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Sectores que concentran el empleo

Cartagena concentra el 57% de su empleo en sectores como comercio (19%), transporte (14%) y servicios asociados a actividades públicas, salud, educación y alojamiento. Esto evidencia tanto su dinamismo como los retos estructurales en materia de formalización y generación de valor. Esto plantea una pregunta de fondo: ¿qué tipo de empleo estamos construyendo?

Un debate necesario sobre el futuro laboral

No es una discusión menor; es, probablemente, una de las más relevantes para el futuro de la ciudad. El desarrollo no se mide únicamente por cuántas personas trabajan, sino por las condiciones en que ese trabajo ocurre. Implica preguntarse por la productividad, la estabilidad y las oportunidades reales de crecimiento. Implica entender que el empleo de calidad no se da de manera automática, incluso en escenarios de crecimiento económico. Requiere decisiones que pasen por fortalecer el tejido empresarial, cerrar brechas de informalidad, impulsar sectores con mayor capacidad de generar valor y crear condiciones que permitan que más personas transiten de la subsistencia a la consolidación.

En otras palabras, construir un entorno donde trabajar sí signifique avanzar. Esa es, quizás, la conversación que vale la pena dar en este momento: no si hay más empleo, sino qué tan lejos nos está permitiendo llegar.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar