Blanca Salazar, tecnóloga en Gastronomía del SENA, ha convertido su pasión por la pastelería y el café en un emprendimiento que trasciende fronteras. Desde Pitalito, Huila, creó Blajoma Atelier, un espacio que fusiona la alta pastelería con la tradición cafetera de su familia, específicamente la variedad Ají Pimienta, descubierta por su padre, José Salazar.
Orígenes y formación
Con 33 años, Salazar recuerda que su formación comenzó en el SENA a los 19 años. Su carrera la llevó a trabajar en hoteles como el Estelar La Fontana y el Marriott en Bogotá, donde aprendió de grandes pasteleros colombianos. Posteriormente, viajó a México para especializarse en pastelería y panadería profesional, realizando una pasantía en la Chocolate Academy, una de las instituciones más importantes del mundo en chocolatería.
“Blajoma nace de la unión entre dos grandes pasiones: la pastelería de alto nivel y la tradición cafetera de mi familia”, explicó Salazar. El nombre Blajoma surge de la combinación de los nombres de su padre, su madre y el suyo propio, rindiendo homenaje a sus raíces.
Financiación y desafíos
El emprendimiento se financió con ahorros de años de trabajo y el apoyo familiar, sin inversionistas externos. “Cada peso invertido representa esfuerzo, madrugadas, años de trabajo y una enorme fe en lo que estábamos construyendo”, afirmó. Durante la construcción del atelier, Salazar enfrentó obstáculos como gastos inesperados y meses de adecuación, lo que la llevó a considerar abandonar el proyecto en varias ocasiones.
“Recuerdo que en varias ocasiones pensé en abandonar. Había días en los que me preguntaba si realmente valía la pena seguir adelante”, confesó. Sin embargo, cada obstáculo reforzó su determinación.
Inspiración y legado
Salazar señala a su padre como su mayor inspiración. “Mi padre no estudió en escuelas internacionales ni trabajó en hoteles de lujo. Es un hombre campesino que pasó su vida entre cafetales. Precisamente, por eso me inspira. Porque fue observando, experimentando y creyendo en su intuición que logró identificar una variedad de café que hoy es conocida en diferentes partes del mundo como Ají Pimienta de José Salazar”, destacó.
Este legado familiar es el corazón de Blajoma, que busca demostrar que desde una región como el sur del Huila también es posible construir una propuesta gastronómica de alto nivel.
Logros y proyección
Salazar formó parte del equipo de pastelería Colombia que se presentó en la Coupe du Monde de la Pâtisserie en Lyon, Francia, una de las competencias más importantes del sector. “Blajoma busca rendir homenaje a ese legado familiar, transformando el café en una experiencia que se complementa con la panadería, la pastelería y la gastronomía”, afirmó.
Actualmente, su objetivo es consolidar Blajoma Atelier como un espacio gastronómico integral que incluya pastelería, café, chocolatería y formación. Sueña con abrir una escuela para compartir conocimientos con nuevas generaciones.
Impacto y comunidad
Salazar reconoce el apoyo de la Cámara de Comercio del Huila, que le brindó herramientas y capacitaciones. “Emprender puede ser un camino muy solitario, pero cuando encuentras personas que creen en ti, el peso se vuelve mucho más ligero”, comentó.
Su sello personal, según ella, es la mezcla de sus raíces campesinas y su formación internacional. “Lo que me diferencia es que nunca he querido olvidar de dónde vengo. Cada producto que elaboramos lleva un poco de esos dos mundos: la excelencia que aprendí recorriendo diferentes países y la humildad de una familia cafetera”, concluyó.
Salazar invita a otros emprendedores a no rendirse: “No permitan que el lugar donde nacieron limite el lugar al que pueden llegar. Los sueños no tienen origen, límites ni fronteras”.



