Julio Reyes Copello: el pianista que revoluciona la formación musical con Art House Academy
Julio Reyes Copello revoluciona la formación musical con Art House Academy

Detrás de algunos de los grandes éxitos de la música en español de las últimas décadas se encuentra Julio Reyes Copello, el pianista y compositor que ha ganado múltiples premios Grammy y Latin Grammy y trabaja con artistas de renombre. Sin embargo, en los últimos años, su enfoque principal no ha sido solo trabajar en estudios de grabación, sino también en la formación de nuevos talentos a través de Art House Academy, una iniciativa que busca revolucionar la forma en que los artistas emergentes entran en la industria musical.

El semillero que está transformando la formación de artistas

Para Reyes Copello, Art House Academy nació de una inquietud que lo ha acompañado a lo largo de su carrera: la necesidad de conectar la academia tradicional con la realidad de la industria. Así lo expresó en diálogo con Vea de El Espectador: “He sido un educador apasionado toda mi vida. Me acuerdo de mis primeros contactos con la industria y de ser testigo de un aspecto casi sobrenatural de la educación, que es cuando uno comparte un espacio con los profesionales que ya están trabajando. Cuando uno comparte un espacio con un artista, uno entiende cosas que la razón a veces se toma demasiado tiempo en entender, eso activa el conocimiento. Entonces yo dije, ‘qué rico poder crear un espacio en donde los estudiantes tengan acceso a eso desde que se están formando’”.

Con esa visión, estableció un ecosistema educativo en Miami que une diversas áreas de la industria musical. La academia colabora con el Abbey Road Institute. “Empecé a trabajar y me encontré un programa muy práctico en Abbey Road, el legendario estudio donde grabaron los Beatles en Londres. Ellos tenían un programa de producción, ingeniería y composición. Somos el primer Abbey Road Institute en América aquí en Miami. Yo quería generar sinergia entre los dos programas: los chicos que están estudiando producción, que pudieran trabajar con los artistas que yo estoy formando. También abrí el año pasado un programa de Management A&R y el próximo año uno para Content Creation, creadores de contenido y para músicos de banda y así crear todo el ecosistema que acompaña la empresa”.

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Además, se suma una colaboración estratégica con Universal Music Group, que le da a la compañía la primera opción para firmar a los artistas que se formen en la academia, acercando aún más a los estudiantes a la verdadera dinámica del negocio musical. “Empecé con mucho síndrome del impostor, con mucho miedo, pero empezamos a tener un éxito y una visibilidad increíbles. De la primera generación de artistas graduados de Art House están Joaquina, que se ganó en el 2023 Best New Artist en los Latin Grammy. Luego se graduó Ella Taubert, que se ganó en el 2024 Best New Artist y el año pasado volvimos a estar nominados con Ana Sofía. Eso ya me quitó el miedo y el complejo y creo que estamos encontrando un modelo muy revolucionario, muy ‘boutique’, en donde también hacemos la diferencia con la mentoría”.

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Mucho más que una escuela

Lo que realmente hace que Art House Academy se destaque de cualquier programa tradicional no son solo los planes de estudio o las instalaciones, sino su filosofía única. “Es un privilegio porque yo puedo transmitirles toda la experiencia que he tenido con las grandes figuras con las que he podido trabajar, con Marc Anthony, Alejandro Sanz, y ver qué es lo que ellos han hecho para mantenerse relevantes y también qué es lo que hubiera podido de pronto evitarse o no, obviamente sin ser pontificador. Pero tengo un mantra que me acompaña en todo este proceso y es que los artistas definitivamente somos predicadores de la belleza, somos predicadores de nuestra versión de la belleza, mensajeros de belleza, y eso es lo que lo debe levantar a uno todos los días. Ese es el regalo que le doy a estos chicos, es el ‘mindset’; la información y la preparación técnica son importantes, pero ya está ahí. Pero lo importante es que tengan acceso a esta industria que está siempre muy asociada con traumas cuando se habla de cómo entrar. Quiero brindarles una entrada para que vean la música, para que la amen por el resto de su vida. Tenemos que proveer salud mental, tenemos que ser refugio, templo para toda la gente que no tiene respuestas. Es clave la formación espiritual; si uno no entiende que somos eso, uno no trata la música con el mismo respeto”.

Cómo enfrentar la presión de la industria sin perder la esencia artística

Desde su experiencia, uno de los grandes desafíos en la industria es que muchos jóvenes llegan con un gran talento, pero carecen de las herramientas emocionales necesarias para manejar la presión, las expectativas y la incertidumbre que vienen con una carrera artística. Por eso, la mentoría es fundamental en este proyecto. Más que solo enseñar sobre composición, producción o interpretación, el objetivo es ayudar a los artistas a construir una identidad sólida y a establecer una relación saludable con su profesión. “He visto la dimensión de lo que uno hace en lo que se transforma. Cuando escribí la letra de esa canción de ‘Vivir mi vida’ para Marc Anthony, jamás me imaginé que iba a volverse un Récord Guinness, algo que yo simplemente lo hice como un ejercicio de sanación personal y lo hice con la convicción de sanarme a mí mismo; y me di cuenta que podía sanar a toda esta cantidad de gente. Eso es lo que yo estoy compartiendo con los chicos que estoy formando. Este es un momento fundamental para que los artistas lleven un mensaje de humanidad que acabe con el existencialismo. Hay que redefinir el concepto de felicidad. Yo conozco muchos billonarios más infelices que todos. La felicidad habita en eso, en que cada uno como artista viva la aventura de su vida, libre de las expectativas y esa necesidad de gratificación inmediata de las redes sociales y esa necesidad de llenar las expectativas”.

¿Por qué hoy el mundo se siente atraído por la música latina?

Reyes Copello asegura que el auge de la música latina a nivel global no se debe solo a los ritmos pegajosos o a las tácticas de marketing. Para el productor, lo que realmente marca la diferencia es la habilidad de los latinoamericanos para celebrar la vida, incluso en los momentos difíciles. “Eso es lo que ha logrado que los artistas latinos se conviertan, más allá de su música, de su arte, en iglesias, en templos. Bad Bunny por ejemplo es el refugio de los latinoamericanos discriminados en Estados Unidos y en el mundo y nos hace sentir orgullosos de nuestra imperfección, de nuestro sentido del humor. Lo ha hecho de manera inteligente. Entonces hay un resguardo de vida en todo lo que hacemos en Latinoamérica, porque somos soldados victoriosos de batallas muy difíciles y eso nos da autoridad moral para poder ser ‘role models’ en el planeta”.