De despedido a vender empresa por US$235 millones: lecciones de Kim Perell
Lecciones de Kim Perell: de despedido a vender por US$235 millones

Kim Perell, inversionista estadounidense, transformó un despido durante el colapso de la burbuja puntocom en la creación de una empresa que vendió por US$235 millones. En entrevista con Portafolio, relató las lecciones que la llevaron de la incertidumbre a construir un negocio multimillonario.

El despido que lo cambió todo

Perell trabajaba en XDrive, una compañía precursora del almacenamiento en la nube que había recaudado cerca de US$100 millones en financiación. Con la confianza típica de Silicon Valley, invitó a amigos a unirse al proyecto. Sin embargo, la burbuja puntocom estalló y miles de empresas desaparecieron. “Podía escuchar mis tacones y mi corazón latiendo mientras caminaba hacia la oficina de mi jefe”, recordó. Allí le dijeron: “Kim, estás despedida. Hoy es tu último día”. La situación se agravó cuando le pidieron que informara a los amigos que ella misma había contratado que también perderían sus empleos. “Salí, llegué a mi carro, puse las manos sobre el volante y lloré”, contó.

Una apuesta en el peor momento

Con apenas dos meses de ahorros, Perell consideró sus opciones. Durante una reunión informal con amigos, compartió la idea de crear una nueva empresa de internet justo cuando el sector atravesaba su peor crisis. Las respuestas fueron desalentadoras: le dijeron que no tenía dinero, experiencia ni razones para insistir. Sin embargo, aquella conversación la impulsó a actuar. “Hay personas menos calificadas que tú haciendo las cosas que quieres hacer simplemente porque decidieron creer en sí mismas”, afirmó.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Sin financiación, recurrió a su abuela: “Abuela, tengo una gran oportunidad de inversión en internet”. La respuesta fue: “¿Qué es internet?”. Aun así, le prestó US$10.000. Con ese capital, compró un dominio y un computador, y fundó Frontline Direct desde la mesa de su cocina en Hawái. Tres semanas después, el negocio ya operaba y buscaba sus primeros clientes.

El error de intentar hacerlo sola

Perell trabajaba entre 16 y 18 horas al día, pero el miedo a fracasar la llevó a analizar cada decisión en exceso, ralentizando el progreso. Entonces escuchó a un general de los Marines hablar de la “regla del 70%”: actuar cuando se tiene el 70% de la información necesaria. “Si los Marines pueden hacerlo, yo también”, pensó, y adoptó ese criterio para evitar la parálisis.

El aislamiento afectó su salud. Su novio la encontró con fiebre de 40 grados frente al computador. Buscó ayuda de Jerry, un emprendedor experimentado, esperando consejos financieros. Pero él le dijo: “Kim, nadie es exitoso solo”. Esa frase la llevó a rodearse de mentores y construir una red de apoyo, lo que impulsó el crecimiento de su negocio.

El fracaso como parte del camino

Hija de padres emprendedores, Perell creció escuchando en la cena la pregunta de su padre: ¿cuál fue la peor cosa que te pasó hoy? Ese ejercicio normalizó el error. “Las personas creen que el éxito es una línea recta hacia arriba, pero en realidad está lleno de desvíos, obstáculos y retrocesos”, afirmó. Enfrentó bancarrota, pérdida de clientes y salida de empleados clave, pero sostiene que el fracaso no es el final.

Frontline Direct pasó de operar desde una mesa de cocina a valer US$100 millones. Primero fue adquirida por una firma alemana y luego por Singapore Telecommunications en una transacción de US$235 millones. La inversión inicial de US$10.000 de su abuela se multiplicó por cien. Cada vez que enfrentaba un obstáculo, Perell recurría a ella, quien siempre respondía: “Mantente adelante”. Esa frase la acompañó hasta convertir un despido en una operación multimillonaria.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar