El Congreso de Colombia aprobó la Ley Nuclear, una iniciativa que busca regular la exploración, explotación y uso de materiales nucleares en el país, como el uranio y el torio, para la generación de energía eléctrica. La ley, que ahora espera la sanción presidencial, representa un cambio significativo en la política energética nacional, abriendo la puerta a una fuente de energía que hasta ahora no había sido explotada en Colombia.
¿Qué cambios introduce la Ley Nuclear?
La nueva normativa establece un marco legal para la prospección, minería y procesamiento de minerales radiactivos, así como para la construcción y operación de reactores nucleares con fines energéticos. Además, crea la Comisión Colombiana de Energía Nuclear (COCEN), un organismo encargado de supervisar y regular todas las actividades relacionadas con la energía nuclear en el país.
Uno de los aspectos más relevantes es la posibilidad de que Colombia pueda generar electricidad a partir de la fisión nuclear, lo que diversificaría su matriz energética, actualmente dominada por la hidroelectricidad (cerca del 70%) y los combustibles fósiles. Según el Ministerio de Minas y Energía, la energía nuclear podría representar hasta un 10% de la capacidad instalada para 2040.
Impacto en la matriz energética y el medio ambiente
La Ley Nuclear busca reducir la dependencia de los combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero. Colombia se ha comprometido a reducir sus emisiones en un 51% para 2030, y la energía nuclear, al ser una fuente de bajas emisiones de carbono, podría contribuir a este objetivo. Sin embargo, persisten preocupaciones sobre la gestión de residuos radiactivos y los riesgos de seguridad.
El senador Iván Name, ponente de la ley, afirmó: "Esta ley nos permitirá dar un salto hacia una energía más limpia y confiable, aprovechando los recursos naturales que tenemos. Colombia tiene reservas de uranio y torio que podrían ser explotadas de manera responsable".
Reservas de uranio y torio en Colombia
Estudios preliminares del Servicio Geológico Colombiano indican que el país cuenta con depósitos de uranio en los departamentos de Santander, Boyacá y Cundinamarca, así como torio en la región de la Orinoquía. Aunque aún no se ha cuantificado el potencial total, se estima que las reservas podrían ser suficientes para alimentar reactores nucleares durante décadas.
La explotación de estos minerales requerirá inversiones significativas y el cumplimiento de estrictos estándares ambientales y de seguridad. La ley establece que cualquier proyecto deberá contar con una licencia ambiental y un plan de gestión de residuos radiactivos.
Reacciones y críticas
Organizaciones ambientalistas han expresado su preocupación por los riesgos asociados a la energía nuclear, como posibles accidentes y la dificultad de almacenar los desechos radiactivos. Greenpeace Colombia señaló: "La energía nuclear no es la solución al cambio climático; es una tecnología peligrosa y costosa que genera residuos que durarán miles de años".
Por otro lado, sectores industriales y energéticos ven con buenos ojos la ley, argumentando que proporcionará una fuente de energía estable y constante, complementaria a las renovables como la solar y la eólica. El presidente de la Asociación Colombiana de Energía, José Antonio Vargas, comentó: "La energía nuclear puede ser un pilar para la seguridad energética del país, especialmente en épocas de sequía cuando las hidroeléctricas reducen su generación".
Próximos pasos
Una vez sancionada la ley, el Gobierno tendrá un plazo de 12 meses para reglamentarla y poner en funcionamiento la COCEN. Se espera que los primeros proyectos piloto de exploración comiencen en un plazo de dos a tres años, y que la primera planta nuclear podría estar operativa en 15 años, según estimaciones del Ministerio de Minas y Energía.
La Ley Nuclear también contempla la cooperación internacional con organismos como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para la capacitación de personal y la transferencia de tecnología. Colombia se suma así a la lista de países latinoamericanos que han optado por la energía nuclear, como Argentina, Brasil y México.



