Colombia iguala tasas de deuda con Brasil: se pierde ventaja histórica en financiamiento
Las tasas de interés que paga la deuda soberana de Colombia han alcanzado niveles prácticamente idénticos a los de Brasil, reflejando un cambio fundamental en cómo el mercado internacional percibe el riesgo económico del país. Este emparejamiento rompe con una diferenciación que se mantuvo durante más de dos décadas, donde Colombia tradicionalmente disfrutaba de condiciones de financiamiento más favorables.
Convergencia en tasas y pérdida de ventaja competitiva
El rendimiento de los bonos a 10 años muestra una convergencia alarmante: Colombia se ubica en 13,58 por ciento mientras Brasil registra 13,59 por ciento. Esta igualación técnica significa que el mercado ya no distingue entre ambos países en términos de costo de financiamiento, eliminando una ventaja histórica que Colombia mantenía frente a la economía brasileña.
Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategias en Alianza Valores y Fiduciaria, afirma que "la 'Brasilización' de la deuda colombiana está lista". Según su análisis, durante 20 años Brasil pagó tasas consistentemente superiores a las de Colombia, con metas de inflación más elevadas y rendimientos reales históricamente mayores. "Siempre se vio lejano", explica, porque a Colombia "se le pedía menos" debido a su mejor percepción de riesgo.
Factores detrás del cambio estructural
El diferencial favorable comenzó a romperse después de 2022, según Campos. "En el riesgo país, Colombia nunca había superado el de Brasil hasta este periodo post 2022", señala. Actualmente, Colombia presenta más riesgo país que Brasil, mayor inflación estructural, expectativas inflacionarias más elevadas a largo plazo y déficits fiscales más pronunciados.
El analista destaca que, si se toma el promedio de cinco o seis años, "la inflación promedio de largo plazo ya es más alta que la de Brasil por primera vez", al igual que las expectativas de inflación a dos y cinco años. "Algo que nunca había sucedido", enfatiza, señalando que el deterioro fiscal sin señales claras de control ha sido el detonante principal de esta convergencia.
Implicaciones para la política monetaria y el crecimiento
Campos advierte que, si Colombia se alineara completamente con Brasil en términos de tasas reales, "al Banco de la República le tocaría llegar al 15 o 16 por ciento". Explica que históricamente, cuando a Colombia le iba bien pagaba tasas reales del uno o cero por ciento, y cuando le iba mal del tres o cuatro por ciento. En contraste, Brasil paga tasas reales del cuatro por ciento en momentos favorables y del diez por ciento en adversos.
"Parece ser que ese es el nuevo mundo de Colombia", afirma Campos, sugiriendo que el país podría estar entrando en un régimen de tasas más altas de manera permanente.
Impacto en la inversión y riesgos futuros
Alberto Bernal, director de estrategia global de XP investments, coincide en que el aumento de la tasa real representa una señal negativa. Advierte que este nuevo entorno "va a afectar el crecimiento, sobre todo la inversión", debido al mayor costo del endeudamiento para empresas y gobierno.
Bernal expresa preocupación adicional por el panorama electoral y la posible reacción de inversionistas internacionales. "Si los extranjeros dicen: 'Aquí ya no hay nada que hacer', venden los TES", explica, refiriéndose a los títulos de deuda pública colombianos. Una menor demanda presionaría los precios a la baja y elevaría aún más las tasas, creando un círculo vicioso difícil de romper.
Perspectiva internacional y advertencias
Desde el exterior, Natalia Gurushina, economista en jefe para mercados emergentes de VanEck, confirma que la "Brasilización' está completa". Aunque reconoce que factores de liquidez y flujos influyen, identifica como razones clave detrás del colapso la situación política en pleno ciclo electoral, sumada a perspectivas fiscales preocupantes.
Sin embargo, Gurushina destaca el papel estabilizador del Banco de la República: "El banco central es un adulto, por eso el peso colombiano se mantiene relativamente bien", señalando que la autoridad monetaria sigue siendo un pilar de confianza en medio de la turbulencia.
Conclusión: un cambio de paradigma en las finanzas colombianas
El punto en común entre todos los analistas consultados es claro: el mercado ya no distingue a Colombia de Brasil en términos de costo de financiamiento. Con inflación promedio y expectativas de largo plazo superiores, mayor riesgo país y déficits más altos, la deuda colombiana enfrenta un nuevo piso estructural en sus tasas reales.
Campos resume la discusión de fondo señalando que, aunque el Gobierno ha argumentado que la tasa real del Banco de la República "nunca ha sido tan alta" y que se trata de un cambio regional, Colombia mantenía hasta hace poco un diferencial favorable. "Se le consideraba un país de un perfil de riesgo diferente y de fundamentales diferentes", afirma. Esa percepción positiva, construida durante décadas, es la que ahora se está erosionando rápidamente.
