El Deterioro Fiscal Colombiano: Altos Intereses en Deuda Pública Afectarán el Bolsillo Ciudadano
En medio del intenso ciclo noticioso dominado por la carrera presidencial y tragedias naturales, la evolución de las finanzas del Gobierno colombiano muestra un acelerado proceso de deterioro que continúa sin pausa. Lejos de las advertencias de especialistas, el Ejecutivo mantiene el rumbo fijado desde la llegada de Germán Ávila al Ministerio de Hacienda hace un año: gastar todo lo posible mediante mecanismos poco ortodoxos para ampliar la chequera estatal.
Estrategias Controversiales y Costos Futuros
Los esquemas utilizados son múltiples e incluyen la búsqueda de nuevas fuentes de recursos mediante figuras como la emergencia económica, la potencial apropiación de recursos de fondos de pensiones y un manejo de la deuda pública que algunos califican de audaz y otros de irresponsable. Para diferentes observadores, todo esto forma parte de un propósito claramente político: conservar el poder o asegurar una cuota significativa para recuperarlo en cuatro años.
Pero más allá de elucubraciones políticas, hay algo incuestionable: la cuenta de cobro de estas maniobras será sufragada por los colombianos en los años por venir. Cálculos de Corficolombiana muestran que solo una operación de manejo de deuda completada el semestre pasado elevó el valor presente del servicio de acreencias gubernamentales de 707 a 830 billones de pesos. En intereses, la factura adicional superará los 49 billones distribuidos en décadas.
Esta suma colosal implicará varias reformas tributarias o recortes obligados en programas sociales e inversión pública, según analistas económicos. El Gobierno practica el conocido "paga el que sigue", sembrando vientos que pueden llevar a cosechar tempestades fiscales.Señales Alarmantes en los Mercados
La semana pasada, los bonos de tesorería (TES) llegaron a negociarse por encima del 14% anual en el mercado secundario, cuatro puntos porcentuales por encima del nivel de octubre. Descontada la inflación, este nivel es el más elevado desde hace tiempo. En indicadores de riesgo, Colombia ocupa el último lugar frente a sus pares en América Latina, incluso por debajo de Brasil con sus inmensos desequilibrios fiscales.
Entender por qué Colombia llegó a esta inquietante situación se resume en estadísticas oficiales: desde 2019, los gastos gubernamentales han aumentado cinco veces más rápido que los ingresos. Aunque la pandemia abrió una brecha fiscal inicial, la reactivación vigorosa hasta 2023 permitió reducir el déficit del 8% al 4% del PIB. Pero en ejercicios siguientes se revirtieron los avances, con un déficit proyectado del 6,3% del PIB para 2025 según el Comité Autónomo de la Regla Fiscal.
Mecanismos Creativos y Sus Limitaciones
La administración Petro ha acudido a fórmulas creativas para paliar el problema. Operaciones como la impulsada por la Dirección de Crédito Público, que implicó recomprar bonos en dólares a cambio de acreencias en francos suizos, generaron ahorros iniciales significativos. El indicador de deuda neta como proporción de la economía se ubicó por debajo del 60% el año pasado, mientras los pagos de intereses casi cayeron a la mitad en relación con el PIB.
"Una mejor gestión del pasivo también es política fiscal", afirmó Javier Cuéllar, director de Crédito Público. Entre las herramientas empleadas está el uso significativo de títulos de corto plazo que acaban siendo canjeados por TES, permitiendo colocar 111 billones en 2025 cuando el límite legal era 95,8 billones.
Impacto en la Economía Real
El costo interno del dinero va hacia arriba, influido contundentemente por lo ocurrido con los TES, que llegan a rentar más que certificados de depósito a término emitidos por entidades financieras. "Esto no solo es un problema para el Ministerio de Hacienda, sino para la economía colombiana en su conjunto", sostiene Camilo Pérez, Director de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá.
El experto subraya que "las tasas gubernamentales altas impactan a todas las demás. Para dar un ejemplo, un crédito hipotecario a diez años toma como referencia los títulos públicos y en un escenario de encarecimiento de la deuda acabará siendo más costoso un préstamo para vivienda".
Leonardo Urrea, colaborador de La Silla Vacía y profesor de la Universidad Nacional, califica lo ocurrido: "El empinamiento de la curva de TES nos dice algo muy concreto: el mercado confía razonablemente en que el Banco de la República hará todo para controlar la inflación en el corto plazo, pero duda cada vez más de la sostenibilidad fiscal en el mediano y largo plazo".
La Encrucijada Fiscal y las Elecciones
Tales interrogantes están relacionados puntualmente con la situación electoral. Muchos tomaron nota del salto del dólar esta semana después de que una encuesta diera ventaja al candidato Iván Cepeda, representante del continuismo. "Los mercados de deuda y cambiario no reaccionan a nombres, reaccionan a expectativas de política", afirma Urrea.
Vale insistir en que, aunque consideraciones subjetivas influyan temporalmente en las cotizaciones, lo que importa al final son "los fundamentales". Como concluye el académico, "los TES por encima del 14% no son un fenómeno electoral; son el resultado acumulado de tres años de déficits por encima del 6% del PIB sin ajuste de gasto".
Este es el meollo del asunto: seguir por el mismo camino o enmendar la plana generará reacciones diferentes. En el plano ideal, se trata de enviar señales correctas de que Colombia volverá a tener su casa en orden, no de que incumplirá obligaciones.
La situación de las cuentas públicas es muy difícil y la ventana de tiempo para el próximo Presidente comenzará a cerrarse desde el día siguiente a la primera vuelta del 31 de mayo. Más allá de daños adicionales que pueda hacer la administración actual, lo que importa es mostrar propósito de enmienda y comprensión frente a la magnitud de la tarea. Cualquier paso en falso recortará un margen de maniobra ya estrecho, y serán los colombianos quienes asuman la cuenta de los platos que ya se quebraron o quedan por romperse.