Plan Financiero de Petro genera dudas sobre viabilidad de reducir gasto público
La publicación del Plan Financiero por parte del Ministerio de Hacienda puso fin a semanas de expectativa en los mercados y entre analistas que aguardaban claridad sobre el rumbo fiscal del país. Aunque el documento permitió conocer finalmente las cifras oficiales del Gobierno, las reacciones de expertos evidencian que el alivio inicial vino acompañado de múltiples interrogantes sobre la viabilidad de las metas planteadas para los próximos años.
Déficit fiscal mantiene niveles elevados
El documento confirmó que el déficit fiscal cerró 2025 en 6,4% del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra que representa una ligera mejora frente al 6,7% observado en 2024, pero que mantiene al país en niveles elevados de desequilibrio fiscal. Esta situación se explica principalmente por una reducción del gasto como proporción de la economía, aunque los ingresos también mostraron señales de debilidad frente a las expectativas iniciales.
Uno de los elementos que más atención despertó entre los analistas fue el deterioro del déficit primario, indicador que excluye el pago de intereses de la deuda y que refleja con mayor claridad el balance estructural de las finanzas públicas. Según el documento, este indicador pasó de 2,4% del PIB en 2024 a 3,5% en 2025, dejando claro que el Gobierno continuó gastando más de lo que recauda.
Registros históricos desfavorables
Para Andrés Langebaek, director ejecutivo de estudios económicos del Grupo Bolívar, la publicación del documento era necesaria para disipar la incertidumbre que rodeaba el panorama fiscal del país. "Hay que celebrar que el gobierno haya finalmente publicado el plan financiero", afirmó, ya que el mercado necesitaba conocer las metas fiscales con mayor precisión para evaluar la trayectoria de las cuentas públicas.
Sin embargo, el economista también advirtió que el déficit primario sigue siendo una señal de alerta, acotando que el 3,5% del PIB registrado en 2025 corresponde al nivel más alto en tres décadas si se excluyen episodios excepcionales como la crisis de 1999 o la pandemia, lo que refleja la magnitud del desafío que enfrentan las finanzas públicas colombianas.
Cabe recordar que el Plan Financiero plantea que el déficit primario se reduciría hasta 2,1% del PIB en 2026, lo que representaría una mejora frente al resultado reciente. Para Langebaek, esta corrección sería una noticia positiva si finalmente se materializa, destacando que "sería una buena noticia no tener un déficit del tres y medio sino de dos coma uno", pese a que insistió en que todavía será necesario esperar el análisis del Comité Autónomo de la Regla Fiscal sobre las nuevas cifras.
Proyecciones dudosas y falta de estrategia clara
El economista también subrayó que el ajuste proyectado apenas representaría el inicio de un proceso más amplio de corrección fiscal. "Es simplemente la cuota inicial de un proceso de ajuste que van a tener que tener las finanzas públicas de Colombia en los próximos probablemente seis a ocho años", explicó, señalando que el país necesitará una consolidación gradual para recuperar la estabilidad de sus cuentas públicas.
No obstante, incluso ese primer paso hacia el ajuste enfrenta riesgos importantes. Entre ellos, Langebaek mencionó la posibilidad de que nuevas emergencias económicas o decisiones fiscales extraordinarias alteren las proyecciones planteadas en el documento. Además, recordó que durante los últimos años ha existido una tendencia recurrente a sobreestimar los ingresos fiscales, lo que genera dudas sobre la planeación financiera del Gobierno.
En esa misma línea, Camilo Pérez, director de investigaciones económicas del Banco de Bogotá, considera que el documento no ofrece una estrategia clara para lograr la consolidación fiscal que se plantea. A su juicio, el Plan Financiero es más un requisito institucional que una hoja de ruta detallada. "El documento que publica el Ministerio de Hacienda no tiene un plan hacia adelante de cómo se va a ajustar el gasto o cómo van a mejorar el tema de ingresos", explicó.
Diagnóstico compartido por académicos
El analista también señaló que el déficit observado en 2025 podría haber sido mayor si no se hubieran realizado operaciones de manejo de deuda que redujeron el pago de intereses. Según indicó, esos ajustes permitieron que el déficit total se mantuviera por debajo del 7% del PIB, aunque el problema estructural del gasto sigue presente en el balance fiscal.
Para Jorge Castelblanco, CEO de Crowe Co, el problema central del Plan Financiero radica en proyecciones que ya no se materializaron. Según explicó, el documento mantiene expectativas de ingresos asociadas a reformas o iniciativas que no prosperaron en el Congreso, lo que genera un desbalance en las cuentas fiscales.
El diagnóstico también es compartido por Henry Amorocho, profesor de la Universidad del Rosario, quien considera que el déficit fiscal sigue siendo muy elevado en términos absolutos. Según explicó, el desequilibrio del 6,4% del PIB equivale a cerca de $136 billones de pesos, una cifra que evidencia la magnitud del desafío fiscal que enfrenta el país.
Una lectura equilibrada del panorama
Desde su perspectiva, las metas de reducción del déficit lucen poco realistas si no se implementan reformas estructurales en el frente de ingresos y gasto, ya que Amorocho sostuvo que el crecimiento económico proyectado no parece suficiente para generar el aumento en el recaudo tributario que se requeriría para corregir el déficit en el corto plazo.
Una lectura algo más equilibrada fue planteada por Claudia Ximena Flórez, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de San Buenaventura, para quien el Plan Financiero tiene el mérito de reconocer explícitamente el tamaño del problema fiscal que enfrenta el país, aunque también deja claro que el ajuste será complejo.
Según explicó, esa mejora de la que tanto se habla, estuvo explicada principalmente por una disminución en el gasto por intereses de la deuda y no por una corrección estructural del balance fiscal. De hecho, resalta que el deterioro del déficit primario confirma que el problema de fondo sigue presente.
Flórez considera que "el país no enfrenta una crisis fiscal inmediata, pero sí permanece en una zona de riesgo que exige decisiones de política económica más contundentes. El principal desafío será lograr que el ajuste proyectado para 2026 se traduzca en medidas creíbles que permitan reducir el desequilibrio entre ingresos y gastos".
En ese sentido, el mensaje que deja el Plan Financiero es que el país tendrá que avanzar en una consolidación fiscal gradual para recuperar la estabilidad de sus cuentas públicas. Aunque la reducción del déficit proyectada ofrece una señal inicial de corrección, las opiniones de los expertos sugieren que el verdadero reto será convertir esas metas en resultados concretos en los próximos años.
