El modelo tradicional de préstamos bancarios enfrenta una competencia creciente por parte de nuevas fuentes de financiación privada y plataformas digitales que ofrecen alternativas ágiles para empresas y consumidores. Esta tendencia, identificada por expertos internacionales, cobra especial relevancia en mercados como el colombiano.
Migración hacia el crédito privado
Una reciente entrevista de Harvard Law School destacó que cada vez más compañías migran del crédito bancario tradicional hacia vehículos como los fondos de crédito privado, debido a su capacidad para responder con mayor rapidez, flexibilidad y adaptación a las necesidades de los diferentes sectores económicos. Este cambio responde, en buena medida, a las limitaciones que enfrentan algunas entidades bancarias por regulación, manejo del riesgo o estructura de balance.
Mientras los bancos deben cumplir estrictos requerimientos, los nuevos actores financieros buscan atender segmentos que históricamente han tenido mayores dificultades para acceder a financiación. Sin embargo, el crecimiento del crédito privado también plantea un desafío: garantizar que una mayor participación de mercados alternativos no implique menor transparencia ni pérdida de calidad en la evaluación del riesgo.
Financiación respaldada por activos
Desde Pronus Capital, su CEO Camilo Zea señala que una de las respuestas está en la financiación asset-backed, es decir, aquella respaldada por activos o flujos identificables y medibles. Este modelo permite que el análisis crediticio no dependa únicamente del balance de una empresa, sino también de la calidad de los activos que respaldan la operación.
La financiación basada en activos no elimina los riesgos, pero permite identificarlos, medirlos y distribuirlos de una manera más eficiente entre los participantes del mercado. Para los inversionistas, esto puede representar mayor confianza al contar con estructuras más claras de seguimiento y protección. En Colombia, esta transformación resulta especialmente relevante por el crecimiento del crédito no bancario, las fintech, los originadores especializados y las nuevas plataformas digitales de financiación.
La titularización como herramienta estratégica
La titularización aparece como una herramienta estratégica dentro de este proceso, al permitir convertir activos y flujos provenientes de nuevos participantes financieros en instrumentos con estándares de análisis, monitoreo y gestión del riesgo, facilitando su llegada al mercado de capitales. El avance de estos mecanismos podría profundizar el mercado financiero colombiano al ampliar las fuentes de financiación disponibles para empresas y hogares. “La clave será mantener estándares de transparencia, protección al inversionista y calidad crediticia”, asegura Camilo Zea.
Las cifras muestran que esta transformación ya está ocurriendo. La cartera total del sistema financiero colombiano supera los $781 billones y acumula once meses consecutivos de crecimiento real, aunque el ritmo de expansión de los nuevos actores supera ampliamente al de la banca tradicional.
Crecimiento de fintech frente a banca tradicional
Según DataCrédito Experian, durante el primer trimestre de 2026 las fintech aumentaron sus desembolsos en más de 35% frente al mismo periodo de 2025, mientras que el sistema financiero tradicional creció alrededor de 7%. Esta diferencia evidencia una mayor velocidad de crecimiento de los modelos digitales. Colombia se consolida además como el tercer mercado fintech más grande de América Latina, con 286 empresas que generan cerca de $11,1 billones a la economía.
Dentro del ecosistema, el crédito digital representa aproximadamente 40% de las compañías y se convirtió en uno de los principales motores del sector. El segmento de crédito digital también muestra una mayor madurez económica. De acuerdo con cifras de Colombia Fintech, este mercado registra ingresos por $6,497 billones frente a gastos de $4,114 billones, alcanzando un margen neto cercano al 36,69%, lo que confirma su importancia dentro del ecosistema financiero emergente.
Digitalización y nuevos usuarios
La digitalización también cambió la manera en que los colombianos utilizan los servicios financieros. Según datos de la Superintendencia Financiera, entre 2021 y 2025 las operaciones realizadas por internet y aplicaciones móviles pasaron de representar 35,7% a 66,6% del total de transacciones financieras, según Erick Rincón, expresidente de Colombia Fintech. Además, las fintech están ampliando la base de usuarios del sistema financiero. Cerca de 118.000 personas ingresan cada mes al crédito formal en Colombia, y una gran proporción corresponde a jóvenes entre 18 y 28 años, lo que muestra que estas plataformas no solo compiten por clientes actuales, sino que están formando a los usuarios financieros del futuro.
En este escenario, el desafío para Colombia será construir un ecosistema donde la innovación financiera avance de la mano de la gestión adecuada del riesgo. “La oportunidad está en combinar tecnología, nuevas fuentes de capital y estructuras como la titularización para ampliar el acceso al crédito sin sacrificar confianza ni estabilidad del sistema”, asegura Rincón.



