Oxford Economics advirtió en un informe publicado este lunes 6 de julio que el petróleo recuperó su posición como el riesgo más crítico para la estabilidad económica global en este segundo semestre de 2026. Según el documento, la durabilidad del acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán es el factor determinante para el futuro financiero. Este pacto diplomático actúa como el 'dominó' principal que definirá si el mundo enfrentará un nuevo choque energético o una desinflación.
Riesgos interconectados de forma no lineal
La consultora resalta que los riesgos actuales están interconectados de forma no lineal, lo que significa que cualquier fallo diplomático generará impactos en cadena. Oxford subraya que la tregua actual de la guerra en Oriente Medio aún es frágil. Los recientes ataques militares a finales de junio confirman que el riesgo de una ruptura sigue muy vivo para la economía global.
Impacto del crudo Brent en las proyecciones de crecimiento mundial
Bajo el supuesto de que el acuerdo se mantenga, se espera que la economía mundial logre acelerarse con un crecimiento del 3,1 por ciento anual. Esta proyección depende de que el petróleo Brent promedie el rango bajo de los 70 dólares por barril durante los próximos meses. Unos precios energéticos estables permitirían un aumento en el ingreso disponible real de los hogares, impulsando el consumo especialmente en las naciones en desarrollo.
Sin embargo, los expertos advierten sobre riesgos significativos en ambos sentidos para esta previsión energética. El mercado presenta actualmente un excedente de crudo debido al fuerte crecimiento de la oferta tanto de la Opep como de productores externos. Aunque el reabastecimiento de inventarios globales ha servido de soporte, este no será suficiente para neutralizar un choque si el tránsito por el Estrecho de Ormuz vuelve a interrumpirse.
Política monetaria y el desafío de la inflación subyacente
El petróleo juega un papel fundamental en la hoja de ruta de los grandes bancos centrales como la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra. El descenso en los costos de la energía ha reducido la necesidad inmediata de nuevas alzas en las tasas de interés. No obstante, las autoridades monetarias mantienen una retórica cautelosa, pues no declararán la victoria hasta que los riesgos de impactos secundarios sobre la inflación desaparezcan totalmente.
En caso de una escalada en Oriente Medio, los bancos centrales podrían pivotar rápidamente hacia posturas más restrictivas para frenar las expectativas inflacionarias. Oxford Economics estima que un segundo choque petrolero coincidiría peligrosamente con el ciclo de nuevos aranceles comerciales en Estados Unidos. Esta combinación de choques externos elevaría la inflación subyacente, complicando la labor de los reguladores financieros que buscan evitar una recesión profunda en el corto plazo.
Vulnerabilidad tecnológica ante la crisis de suministros en Asia
La consultora identifica una conexión directa entre el mercado energético y la pujante industria de la inteligencia artificial. La inversión en este sector depende de componentes fabricados en el noreste de Asia, región altamente vulnerable a la logística del Estrecho de Ormuz. Si los suministros de gas y crudo se ven amenazados, la base manufacturera asiática sufriría interrupciones críticas que afectarían la producción de semiconductores y hardware especializado a nivel global.
Además, los fabricantes en Europa enfrentan sus propias vulnerabilidades. La optimización de los suministros se ve comprometida cada vez que surge un estrés geopolítico imprevisto. Estos factores, sumados a la volatilidad bursátil de las tecnológicas, podrían reducir el gasto de los consumidores particularmente en Estados Unidos.
Por otro lado, la política comercial añade otra capa de incertidumbre con la llegada de aranceles bajo la Sección 301, es decir, impuestos a las importaciones del gobierno estadounidense si determina que otro país incurre en prácticas comerciales desleales. Se espera que estas medidas generen ingresos mensuales de hasta 30.000 millones de dólares para el Tesoro estadounidense, buscando financiar planes de gasto interno de largo plazo. Sin embargo, estos gravámenes podrían encarecer aún más las importaciones en un contexto donde el petróleo ya ejerce una presión alcista considerable sobre la economía.
Finalmente, Oxford Economics concluye que el petróleo es la pieza maestra que determinará si el crecimiento global encuentra su equilibrio. Mientras tanto, los mercados observan con atención las negociaciones entre Washington y Teherán, los niveles de inventarios de gas en Europa y la evolución del empleo.



