La reforma pensional de Petro: una advertencia ignorada que se convierte en realidad
Durante la campaña presidencial, Gustavo Petro presentó una propuesta de reforma pensional estructurada en tres pilares: uno solidario, otro contributivo y un tercero de ahorro individual. Su plan incluía la obligatoriedad de cotizar los primeros cuatro salarios mínimos en Colpensiones, un bono mensual de $500.000 para quienes nunca habían cotizado y una renta estatal para aquellos que no alcanzaran las semanas requeridas.
El nacimiento de #NoConMiAhorro y las primeras advertencias
Desde un principio, resultó evidente que esta iniciativa representaba una medida confiscatoria del ahorro pensional. Fue en este contexto, específicamente en el año 2022, cuando surgió el movimiento ciudadano #NoConMiAhorro. Desde sus inicios, este grupo se opuso con argumentos sólidos y esfuerzos pedagógicos, alertando que el Gobierno no solo eliminaría la libertad de elección sobre nuestras cotizaciones, sino que, al forzar la afiliación a Colpensiones, impediría el ahorro de la mayoría de los colombianos. En esencia, se trataba de una estrategia para capturar todos los flujos futuros de cotización.
Hoy, la realidad confirma estas advertencias: no solo se persiguen los flujos, sino también el stock acumulado. Los jóvenes serían los más perjudicados, obligados a sostener una pirámide pensional en un país que enfrenta una crisis demográfica. En aquel momento, Ricardo Bonilla, entonces ministro de Hacienda y hoy condenado por la justicia, afirmó que el ahorro se agotaría hacia el año 2070. Esto implica que mi generación, aquellos menores de 20 años, cotizará durante toda su vida sin recibir una pensión digna. Quienes apoyaron esta iniciativa nos condenaron a ese futuro.
El respaldo tecnocrático y la evolución de la propuesta
La propuesta inicial recibió un amplio respaldo en círculos tecnocráticos y sectores autodenominados "centristas". La discusión principal giraba en torno al umbral salarial; por lo demás, existía un consenso significativo. Figuras como Sergio Fajardo y Mauricio Cárdenas respaldaron esquemas prácticamente idénticos, aunque proponían un umbral de dos salarios mínimos en lugar de cuatro. Finalmente, la reforma aprobada estableció un umbral de 2,3 salarios mínimos, acercándose más a sus propuestas que al diseño original de Petro.
En 2023, con la radicación formal del proyecto, se consolidó el componente más problemático: el pilar semicontributivo. Desde #NoConMiAhorro advertimos que el Estado se apropiaría de la devolución de saldos de quienes no lograran pensionarse, reemplazándola por una renta vitalicia que partiría en $82.000, no heredable, y que quedaría bajo el control de Colpensiones tras el fallecimiento del afiliado. A pesar de estas alertas, fuimos tildados de mentirosos. Medios como Colombia Check, Cuestión Pública y Rtvc intentaron deslegitimarnos, y no fueron los únicos.
Los ataques y la confirmación de las predicciones
Sectores tecnócratas que respaldaban la reforma nos atacaron en masa. Sin embargo, varios años después, la realidad nos ha dado la razón. Tras repetir insistentemente que "no expropiaría", Petro no solo impulsó una reforma confiscatoria, sino que su plan ha avanzado mediante decretos ejecutivos. El decreto 1481, ya expedido, quiebra a las AFP y nos deja sin seguro previsional adecuado. Otro decreto busca repatriar cerca de $200 billones del ahorro pensional, lo que en la práctica equivale a una nacionalización. Y el más reciente, abiertamente cuestionado por su legalidad, pretende disponer de $25 billones en plena coyuntura electoral. A esto se suma la intención de intervenir recursos pensionales como los del Fomag.
Quienes defendieron, maquillaron o minimizaron esta reforma quedarán registrados en la historia como cómplices de la confiscación del ahorro pensional. El movimiento #NoConMiAhorro siempre tuvo la razón, y hoy las acciones del Gobierno lo demuestran de manera irrefutable.



