Aramco busca exportar petróleo por Mar Rojo para evitar el bloqueado Estrecho de Ormuz
Aramco explora exportar petróleo por Mar Rojo ante cierre de Ormuz

Aramco explora ruta alternativa por Mar Rojo ante cierre del Estrecho de Ormuz

La petrolera estatal saudí Saudi Aramco está evaluando activamente la posibilidad de redirigir una parte significativa de sus exportaciones de crudo hacia el puerto de Yanbu, ubicado en las costas del Mar Rojo. Esta estrategia busca evitar el Golfo Pérsico, donde el Estrecho de Ormuz se encuentra efectivamente cerrado debido al conflicto en Oriente Medio, generando un grave atasco de buques petroleros.

Capacidad logística y consultas a clientes

Aramco cuenta con una infraestructura crítica para esta operación: el oleoducto Este-Oeste, una tubería de 1.200 kilómetros con capacidad para transportar hasta 5 millones de barriles diarios. Este ducto permite llevar el crudo desde los principales yacimientos en el este del país hasta las terminales del Mar Rojo en el oeste.

Según fuentes cercanas al asunto que pidieron mantener el anonimato, la compañía ya ha iniciado consultas con algunos de sus principales clientes en Asia para determinar su disposición a recibir cargamentos desde Yanbu en lugar de los puertos tradicionales del Golfo. Paralelamente, se están sondeando a las navieras para evaluar su capacidad y voluntad de modificar las rutas de transporte.

Riesgos persistentes en la nueva ruta

Aunque el Mar Rojo representa una alternativa geográfica, no está exento de amenazas. El grupo militante hutí de Yemen, respaldado por Irán, ha emitido advertencias sobre la posible reanudación de ataques contra buques que naveguen por estas aguas. Esta preocupación ha llevado a que algunas importantes compañías navieras hayan revertido sus planes de retornar a esta ruta marítima, a pesar de que no se han registrado incidentes recientes.

Contexto productivo y vulnerabilidades

Arabia Saudita, el mayor exportador de petróleo del mundo, mantiene una producción de aproximadamente 10 millones de barriles diarios de crudo, con exportaciones observadas que alcanzaron los 7,2 millones de barriles diarios el mes pasado. La capacidad actual del oleoducto Este-Oeste no sería suficiente para cubrir la totalidad de estas ventas al exterior, pero sí ofrece al reino una alternativa estratégica crucial.

La necesidad de esta vía alternativa se ha visto subrayada por los impactos directos que el conflicto regional ya ha tenido en Aramco. La compañía se vio obligada a cerrar temporalmente su mayor refinería en Ras Tanura, ubicada en el Golfo Pérsico, tras un ataque con drones. Además, la ralentización del tráfico marítimo ha generado temores de que los tanques de almacenamiento de la región puedan saturarse, lo que eventualmente podría forzar una reducción en la producción petrolera.

Hasta el momento, Aramco no ha emitido comentarios oficiales sobre estas gestiones, manteniendo un perfil discreto mientras evalúa sus opciones logísticas en un contexto geopolítico extremadamente volátil.