La junta directiva del Banco de la República decidió por mayoría incrementar en 75 puntos básicos la tasa de interés de política monetaria, hasta 12%, en una votación dividida que evidenció diferencias sobre inflación, crecimiento, empleo y riesgos para la economía colombiana.
Votación dividida: cuatro a favor, dos por reducción y uno por mantener
Según las minutas de la decisión, cuatro directores votaron a favor del aumento, dos pidieron una reducción de 50 puntos básicos y un miembro se inclinó por mantener la tasa inalterada. La decisión mayoritaria busca que la inflación retome una senda decreciente, mientras que las posiciones minoritarias advirtieron riesgos sobre la inversión, la competitividad, la producción nacional y el crecimiento económico.
Inflación alta y expectativas por encima de la meta
La Junta tuvo en cuenta que la inflación total en mayo se ubicó en 5,8%, mientras que la inflación básica, sin alimentos ni regulados, llegó a 6,0%. Ambas cifras se alejaron de la meta de 3,0% del Banco de la República. Las principales presiones alcistas provinieron del grupo de servicios, impulsadas por el incremento de los arriendos y otros servicios indexados. También aumentó la inflación de regulados, debido a las alzas en gasolina y servicios públicos.
Las expectativas de inflación también hicieron parte central de la discusión. Las minutas indican que durante el primer semestre tuvieron un comportamiento volátil y que, aunque algunas medidas implícitas en el mercado de deuda se revirtieron parcialmente en junio, siguen altas. De acuerdo con las minutas, las diferentes medidas de expectativas de inflación continúan significativamente por encima del 3,0% en todos los plazos. Para finales del presente año se ubican alrededor de 6,5%, un nivel que preocupó a la mayoría.
Argumentos de la mayoría: demanda excesiva y déficit fiscal
El grupo que votó por subir la tasa sostuvo que la inflación acumula una tendencia al alza durante los últimos 12 meses. Pasó de un mínimo de 4,8% en junio de 2025 a 5,8% en mayo de 2026. La mayoría afirmó que buena parte del aumento de la inflación, 71 puntos básicos, se dio desde diciembre pasado, cuando el indicador estaba en 5,1%. También señaló que el fenómeno se extendió a varios rubros de la canasta familiar.
Para este grupo, el comportamiento reciente difícilmente puede explicarse por factores distintos a excesos de demanda y al fuerte aumento del salario mínimo para 2026. Además, advirtió un deterioro en la credibilidad de la meta de inflación. Los directores que respaldaron el aumento también vincularon la presión inflacionaria con una demanda interna que crece por encima de la producción. Según las minutas, esto está asociado con altos niveles de déficit fiscal que fortalecen la demanda pese a una política monetaria restrictiva.
En esa línea, insistieron en la necesidad de iniciar un ajuste estructural de las finanzas públicas. A su juicio, ese ajuste debe respaldar el esfuerzo de la política monetaria para llevar la inflación hacia la meta y recuperar espacio para la inversión. La mayoría también reconoció que la reducción reciente de la prima de riesgo país favoreció la valorización de activos locales y la apreciación del peso. Esa apreciación ayudó a mitigar presiones inflacionarias al abaratar bienes importados. Sin embargo, advirtió que, en un contexto de demanda interna dinámica, el peso apreciado también favoreció un aumento de las importaciones. Estas crecen a tasas superiores al 10% en lo corrido del año hasta abril, contribuyendo al deterioro comercial.
Minorías alertan por crecimiento, inversión y competitividad
Los dos directores que votaron por reducir la tasa en 50 puntos básicos consideraron inconveniente aplicar incrementos adicionales, dada la postura actual de la política monetaria y los resultados macroeconómicos recientes. Para ellos, la inflación anual se ha corregido frente a los picos de años anteriores y responde más a choques de oferta e indexación pasada que a factores de demanda que justifiquen una política más contractiva.
También señalaron que la inflación de alimentos obedece a factores climáticos, tensiones geopolíticas y mayores costos globales de insumos agrícolas. En servicios, atribuyeron las presiones a la indexación y al aumento de los arriendos. Estos directores advirtieron que subir más la tasa no controla choques de oferta, pero sí puede afectar la dinámica de la economía local. También alertaron sobre el diferencial cambiario, la llegada de capitales especulativos y una mayor revaluación del peso.
Según esa posición, una tasa más alta podría deteriorar el sector exportador y las manufacturas de consumo doméstico, ya golpeadas por importaciones chinas. Además, favorecería el carry trade y aumentaría la vulnerabilidad ante una reversión de capitales.
Posición de mantener la tasa estable
El miembro que votó por mantener la tasa estable sostuvo que la inflación crece, pero a menor ritmo, y que sigue explicada principalmente por fenómenos de oferta. También habló de un choque combinado entre inercia inflacionaria y factores externos. Ese integrante señaló que el empleo se mantiene estable y que el crecimiento sigue débil, con una leve recuperación de la industria y un sector agropecuario debilitado por fenómenos climáticos. Además, advirtió riesgos para la competitividad por tasas altas y peso apreciado.
Actividad económica y mercado laboral
En actividad económica, el Dane reportó que el PIB creció 2,2% anual en el primer trimestre de 2026, por encima del 2,0% del cuarto trimestre de 2025. La demanda interna siguió creciendo más que la producción. El mercado laboral también fue parte del análisis. En mayo, la tasa de desempleo desestacionalizada fue de 8,1% en el agregado nacional y 8,5% en el área metropolitana, con aumentos salariales que sugieren un mercado laboral apretado.
Las minutas concluyen que las decisiones futuras dependerán de la nueva información disponible. Por ahora, la Junta dejó una señal clara: el aumento a 12% busca frenar la inflación, pero la discusión interna mostró una división profunda sobre el costo económico de esa decisión.



