Cartagena enfrenta crisis hídrica recurrente que vulnera derechos fundamentales
En medio de un contexto social complejo, con entregas de infraestructura deportiva y vial que prometen solucionar problemas de movilidad, Cartagena debe confrontar una problemática estructural que la actual administración distrital parece no abordar adecuadamente: la garantía del servicio de agua potable para todos sus habitantes. Esta situación amenaza con desvelar la realidad detrás de las apariencias de gestión eficiente.
Un derecho fundamental vulnerado sistemáticamente
Desde 2022, con la sentencia T-401 de la Corte Constitucional, el acceso al agua potable fue reconocido como un derecho fundamental autónomo. Sin embargo, en Cartagena este derecho se vulnera de manera recurrente. Aunque existen redes que teóricamente garantizan el suministro a la mayoría de la ciudad, la cobertura real presenta deficiencias constantes que afectan directamente otros derechos conexos como el saneamiento básico, la salud y la dignidad humana.
Esta problemática tiene carácter multisectorial y evidencia cómo la falta de agua adecuada crea un ambiente propicio para el deterioro de múltiples garantías constitucionales que deberían protegerse de manera integral.
Cronología de una crisis anunciada
Desde que la actual administración asumió el gobierno distrital, los problemas de suministro han sido una constante, con variados episodios de ruptura de tuberías y paradas técnicas que apenas logran aminorar temporalmente la situación:
- 2024: Se registraron múltiples cortes según reportes de El Universal. El 16 de febrero, una rotura afectó al 40% de la población; el 15 de marzo y 22 de mayo, daños en Albornoz y Altos del Campestre impactaron al 60%; el 12 de junio, una protesta en la estación Dolores suspendió el servicio al 100% de la ciudad.
- 2025: La situación no mejoró significativamente. El 9 de abril hubo una suspensión de 36 horas que afectó al 35% de la ciudad; entre el 20 y 22 de mayo más de 75 barrios quedaron sin agua por mantenimiento; y el 26-27 de noviembre una parada técnica de más de 30 horas impactó a más de 200 barrios.
- 2026: El panorama se torna más desalentador. En marzo, un daño en la tubería de agua cruda del barrio Henequén afectó al 35% de los usuarios, y para el 12 de abril está programada una suspensión prolongada en la planta del Bosque que afectará a más de 100 mil habitantes en más de 120 barrios.
Fallas estructurales más allá de incidentes aislados
Estos episodios no representan hechos aislados, sino fallas estructurales recurrentes que revelan la fragilidad del sistema de acueducto cartagenero. Las omisiones en la gestión fiscal podrían derivar en reproches administrativos si la comunidad no recibe soluciones concretas a este padecimiento crónico.
Los datos oficiales, aunque preocupantes, no abarcan la totalidad del problema: quedan fuera múltiples daños menores no reportados por la prensa y situaciones que nunca ingresan a las cifras oficiales, pero que afectan diariamente a comunidades enteras.
Una ciudad deshidratada en medio del progreso
Cartagena atraviesa simultáneamente una sequía institucional e hídrica. Los reportes de 2024 y 2025 muestran una ciudad sometida a cortes constantes por roturas de tuberías, fugas, mantenimientos y protestas, con porcentajes de afectación que van del 15% al 100% de la población. Barrios enteros quedan paralizados por horas o días, revelando la incapacidad de las autoridades para anticipar y resolver problemas básicos.
Más allá de señalar a los usuarios como responsables de soportar esta carga, el distrito debe asumir la obligación de modernizar el sistema integralmente y convocar a todos los actores sociales en torno a soluciones reales y sostenibles. Porque Cartagena, con toda su imagen turística y desarrollo aparente, sigue siendo una ciudad deshidratada, atrapada en el atraso infraestructural y con el agua cada vez más lejos de sus ciudadanos de a pie.



