Petro propone ferrocarril interoceánico con enfoque climático y consulta previa étnica
Ferrocarril interoceánico de Petro: enfoque climático y consulta étnica

La propuesta de Petro para unir océanos: ferrocarril, dragado y un nuevo enfoque

El presidente Gustavo Petro ha presentado una ambiciosa propuesta para conectar el mar Caribe con el océano Pacífico mediante una combinación de infraestructura ferroviaria y fluvial. El proyecto contempla la construcción de un ferrocarril desde Cupica hasta Riosucio, complementado con un dragado del río Atrato que permitiría la navegación de barcos de gran calado hasta puerto Antioquia en el golfo de Urabá.

Dos diferencias fundamentales con proyectos anteriores

Esta iniciativa se distingue de propuestas históricas por dos aspectos cruciales. En primer lugar, justifica la megaobra como respuesta al cambio climático, específicamente ante la escasez de agua dulce en los lagos Gatún y Alajuela que afectan el funcionamiento del canal de Panamá. Petro destaca cómo cada embarcación que transita por el canal panameño requiere aproximadamente 200.000 metros cúbicos de agua, sumando unos 3.000 millones de metros cúbicos anuales.

El mandatario alerta sobre la disminución del 41% en las lluvias que irrigan la cuenca del río Chagres, fuente principal de estos lagos, reportada en octubre de 2025. Ante este fenómeno que podría intensificarse, Colombia busca ofrecer una alternativa al comercio mundial para evitar futuros atascos en la ruta interoceánica.

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El compromiso con las consultas previas a pueblos étnicos

La segunda diferencia radica en el compromiso de realizar consultas previas, libres e informadas con los pueblos étnicos de las subregiones afectadas. Petro anunció este enfoque el 24 de enero de 2024, aunque según análisis recientes, esta promesa aún no ha trascendido el plano discursivo.

Actualmente, organizaciones como la Red de Derechos Humanos del Pacífico deben recurrir a derechos de petición para inventariar qué cabildos indígenas y consejos comunitarios de comunidades negras han sido realmente consultados, según lo establecido por la Constitución de 1991 y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo.

Una larga historia de proyectos interoceánicos

La socióloga Andrea Espinal de la Universidad de Antioquia ha trazado una cronología detallada de los intentos por conectar los océanos a través del territorio colombiano:

  • 1776: El gobierno imperial español mostró interés por varias opciones, especialmente la unión del río Atrato con el San Juan.
  • 1788: El padre Gabriel Arratachagui inauguró lo que podría considerarse el primer canal interoceánico del país, conectando la quebrada Raspadura (afluente del San Juan) con la de Perico (tributaria del Atrato).
  • 1779: Antonio de la Torre y Miranda desarrolló una estrategia para enlazar el valle del Sinú con el Pacífico, combinando objetivos militares y económicos.
  • Desde 1824: Emergieron intereses financieros y tecnológicos norteamericanos, con participación del Ministerio de Guerra de Estados Unidos preocupado por la seguridad continental.
  • 1965-1970: Se contempló incluso el uso de energía nuclear para cavar túneles a través de la serranía del Baudó.

Los desafíos técnicos y humanos persistentes

El proyecto enfrenta enormes desafíos. Según Mauricio Obregón, además del dragado del Atrato, sería necesario crear un boquete de 25 kilómetros de largo y 300 metros de alto en la serranía baudoseña. Esto generaría aproximadamente dos mil millones de metros cúbicos de roca ígnea consolidada, cuyo manejo o remoción plantea serias interrogantes ambientales y sociales.

Históricamente, estos megaproyectos han tendido a invisibilizar a los pueblos étnicos. En 1989, durante el Foro de alcaldes y concejales del Pacífico sobre una alternativa similar, se declaró que "la única población importante en la zona del proyecto es Riosucio (Chocó). Se evacuaría por seis meses y luego se volvería a llevar al que ocupa actualmente". Esta declaración demostraba poca comprensión de la magnitud real de los impactos.

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Falta de transparencia y llamado a la acción

Persisten serias deficiencias en la información disponible. No son de pública y fácil consulta los mapas que muestren la ruta exacta del futuro ferrocarril, las zonas afectadas por el dragado del Atrato y sus afluentes, ni cómo se superponen estos con territorios étnicos, zonas de reserva campesina o ecosistemas de interés patrimonial.

Ante esta situación, se hace un llamado para que el candidato Iván Cepeda se involucre directamente en el proyecto de interconexión oceánica, con el fin de superar los déficits humanos y ambientales evidenciados al final de la gestión petrista. El objetivo es evitar que sectores políticos tradicionales reciban "en bandeja de plata" el destino de pueblos históricamente sometidos a destierros y masacres bajo nociones racistas del desarrollo económico.

La propuesta de Petro representa así una oportunidad para replantear los megaproyectos de infraestructura con un enfoque realmente inclusivo y sostenible, aunque su implementación concreta sigue generando dudas entre expertos y comunidades afectadas.