La Región Administrativa y de Planificación (RAP) El Gran Santander gestiona ante los gobernadores de Santander y Norte de Santander, y los bloques parlamentarios de ambos departamentos, la inclusión de la vía Bucaramanga-Pamplona-Cúcuta dentro del próximo Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030 como proyecto estratégico para conectar a Bucaramanga con la frontera con Venezuela. Así lo confirmó Hugo Rodríguez, director ejecutivo de la entidad.
La apuesta de la RAP
Rodríguez explicó que la vía Bucaramanga-Pamplona no estaba incluida en el Plan Estratégico Regional aprobado en 2024 por el Ministerio del Interior, debido a que para esa fecha la concesión existente aún no se había liquidado. La RAP propone ahora incorporar el corredor como proyecto estratégico dentro de su plan a 12 años, con horizonte a 2035.
La estrategia contempla dos frentes simultáneos: solicitar al Invías recursos de obra pública para intervenciones inmediatas en la vía, que actualmente está bajo su responsabilidad; y gestionar ante la ANI la estructuración de una nueva concesión que permita el desarrollo integral del corredor.
“Lo primero que tenemos que hacer en la región es priorizarla. Si eso no queda priorizado, no tenemos nada que discutir con el Gobierno”, afirmó Rodríguez. El director precisó que el gobernador de Santander ya gestionó la inclusión del proyecto con el bloque parlamentario, paso que también deberá surtirse en Norte de Santander. Añadió que los estudios y diseños de la concesión fallida son propiedad de la ANI, lo que facilita técnicamente la nueva estructuración.
Una concesión liquidada
La concesión Bucaramanga-Pamplona fue adjudicada en abril de 2016 a CSS Constructores S.A., consorcio del ingeniero Carlos Alberto Solarte. En junio de ese mismo año, la ANI suscribió el contrato 002 con la Concesionaria Autovía Bucaramanga, bajo el esquema de Asociación Público Privada (APP), por más de $1,4 billones. Contemplaba la intervención de 134,2 km, 22 puentes vehiculares y la rehabilitación de 100,6 km de carpeta asfáltica, además de 14,6 km de calzada sencilla nueva en el tramo conectante C1-C2.
Frente a los incumplimientos reiterados, la ANI procedió a la liquidación. La Conectante C1-C2 alcanzó un avance de solo 2,7 % y el conjunto de unidades funcionales registró un desfase de obra física del 82,5 %. La liquidación se concretó en junio de 2025 y la vía quedó bajo responsabilidad del Invías. Un punto crítico, advertido por la ANI, es que los recursos no utilizados, por corresponder a vigencias futuras, no podrán ser redirigidos hacia un nuevo contrato, lo que obliga a la región a gestionar nuevos recursos del Plan de Desarrollo.
La propuesta del Alto del Escorial
Paralelamente a la gestión de la RAP, en el sector técnico santandereano se ha mantenido viva la propuesta de un trazado alternativo: la vía por el Alto del Escorial. Se trata de un corredor de aproximadamente 172 km. El primer sector, de 72 km, parte de la zona norte de Bucaramanga, en La Cemento, bordea el río Suratá y asciende por el cañón pasando por Suratá, Matanza y Cachirí hasta el Alto del Escorial. El segundo, de 100 kilómetros, conecta hasta Cúcuta.
Fue aprobada por el Banco Mundial en 1981 como estrategia de integración colombo-venezolana; los estudios y diseños Fase III fueron contratados en 1985 con el consorcio ETA Ltda.-INGETEC, y entre 1995 y 1996 se adquirieron 153 de los 170 predios requeridos para el primer sector, además de obtenerse la licencia ambiental hasta Matanza.
El ingeniero civil Miguel López Acevedo, exdirector del Área Metropolitana de Bucaramanga y excoordinador de la Comisión de Vías de la Sociedad Santandereana de Ingenieros, defiende la viabilidad técnica del corredor con base en su perfil topográfico. Según su exposición, el trazado parte de la cota 900 en La Cemento y asciende hasta la cota 2.400 en el Alto del Escorial, con un desarrollo de 100 km para superar 1.400 metros de desnivel.
López Acevedo planteó que, dada la conformación del corredor, hoy propondría priorizar el modo férreo sobre el carretero. Argumentó que la pendiente promedio se ubica por debajo del límite del 2 % a partir del cual se reduce la capacidad de arrastre de los trenes, y que las tecnologías actuales de tracción eléctrica permiten operar con eficiencia tanto para carga como para pasajeros. Para él, la prioridad de esta vía radica en su función de integración con la Troncal Central y la conexión con el oriente venezolano por la vía Cúcuta-Maracaibo.
La prioridad: que el proyecto quede aprobado
Consultado sobre la propuesta del Alto del Escorial, Rodríguez señaló que se trata de un trazado diferente al corredor concesionado y que su discusión técnica corresponde a una etapa posterior. “Lo del Alto del Escorial es una vía diferente, es un trazado diferente. Esa propuesta está en muchas ocasiones planteada en las diferentes alternativas a tener en cuenta. Pero repito: primero tenemos que demostrar que nos quede priorizado ese corredor, y ahí sí se discutirá el tema de trazados”, afirmó.
Rodríguez sostuvo que la región ya cuenta con buena parte del corredor de internacionalización consolidado: la doble calzada Cúcuta-Pamplona, la conexión con Venezuela a través de los puentes Tienditas y Simón Bolívar, y la Ruta del Cacao hacia la Troncal del Magdalena Medio. El tramo pendiente, dijo, es la ampliación entre Bucaramanga y Pamplona. Por eso, la prioridad es que el corredor quede incluido en el próximo Plan Nacional de Desarrollo. “Si eso no queda priorizado, no tenemos nada que discutir con el Gobierno Nacional”, concluyó.



