El turismo rural en Colombia evoluciona hacia una nueva tendencia: las cabañas de lujo. Este segmento, que se distancia de los tradicionales glampings y casas de campo, combina diseño exclusivo, servicios de primer nivel y experiencias inmersivas en la naturaleza. Un ejemplo es Casa Selvaggio, un complejo de ocho eco-villas ubicado cerca de Ráquira, Boyacá, desarrollado por Grupo Unika.
De los glampings a las cabañas de lujo
En los últimos años, los glampings ganaron popularidad como opción de hospedaje rural, especialmente durante los fines de semana festivos. Según datos de Booking, entre siete y ocho de cada diez reservas para estadías especiales se realizaban en espacios campestres, atraídos por su diseño icónico. Sin embargo, la arquitectura rural ha evolucionado hacia un concepto más sofisticado: las cabañas de lujo.
Estas cabañas no dependen del tamaño, sino de los servicios complementarios, los detalles de diseño y las experiencias que ofrecen. Se ubican en departamentos con alta riqueza ambiental como Boyacá, Cundinamarca y Antioquia, buscando integrarse al entorno natural.
Casa Selvaggio: un ecosistema de eco-villas
A poco más de tres horas de Bogotá, Casa Selvaggio ofrece ocho eco-villas de 70 metros cuadrados cada una. Las villas cuentan con terraza privada, sala, baño independiente, minibar, escritorio y zonas de descanso con vistas al paisaje montañoso. Algunas incluyen un ofuro, una tina japonesa de madera para rituales de relajación con agua caliente en un entorno silencioso.
Felipe Lloreda, CEO de Grupo Unika, explicó: "El diseño de Casa Selvaggio nace de una decisión consciente: integrarnos al territorio en lugar de imponernos sobre él. Optamos por una arquitectura eco-sostenible que dialoga con el paisaje, utiliza materiales nobles y respeta las dinámicas del ecosistema".
Diseño y sostenibilidad como pilares
Cada espacio fue concebido para generar una conexión genuina entre el huésped, la naturaleza y las tradiciones locales. Se incorporan elementos artesanales y experiencias sensoriales que reflejan la identidad de Ráquira. "Más que un hotel, quisimos crear un lugar donde el diseño no solo se vea, sino que se sienta y tenga un impacto positivo en el entorno", añadió Lloreda.
El complejo cuenta con un restaurante propio que rinde homenaje a los tubérculos, ingredientes frescos y productos de temporada de Boyacá. La oferta gastronómica se complementa con rutas artesanales, clases de arepas y envueltos, senderismo, cabalgatas, meditación y yoga.
Metas de crecimiento sostenible
Para este año, Grupo Unika busca consolidar un modelo de crecimiento sostenible. "Buscamos una ocupación promedio equilibrada que nos permita mantener la calidad de la experiencia y la coherencia con nuestro propósito", afirmó Lloreda. La meta también incluye abrirse a nuevos mercados internacionales, atrayendo a un viajero consciente y fortaleciendo las experiencias como eje central de valor.
"Entendemos que el verdadero éxito no está únicamente en la ocupación, sino en construir una operación que sea sostenible en el tiempo, relevante para el viajero y transformadora para el entorno", concluyó el CEO.



