La Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo encendió los estadios de Estados Unidos, Canadá y México. A miles de kilómetros de las canchas, en terrazas frente al mar Caribe, bares urbanos y hoteles rodeados por los paisajes de La Guajira, otra competencia ya comenzó: la de los hoteles por convertirse en el mejor lugar para vivir el torneo.
La fiebre mundialista se ha transformado en una oportunidad para que el sector hotelero amplíe su oferta más allá del alojamiento. Lo que antes era una transmisión ocasional en el lobby, hoy se traduce en experiencias diseñadas para atraer tanto a huéspedes como a residentes locales: pantallas gigantes, gastronomía temática, promociones especiales y espacios concebidos para compartir la emoción colectiva que despierta el fútbol.
Impacto económico en la industria hotelera
El fenómeno va mucho más allá del entretenimiento. Cada partido moviliza una cadena económica que impacta directamente a la industria de la hospitalidad: aumenta la demanda en restaurantes y bares, impulsa la contratación de personal temporal, genera alianzas con marcas de bebidas y fortalece el consumo dentro de los hoteles. En otras palabras, los hoteles no solo observan el Mundial; participan activamente de su economía.
Una oportunidad para el turismo y la gastronomía
El Mundial coincide además con una temporada favorable para el consumo en Colombia. Las vacaciones de mitad de año, el pago de primas laborales y el atractivo de seguir a la Selección Colombia en un escenario global crean un contexto ideal para el desarrollo de experiencias turísticas ligadas al deporte.
En este escenario, cadenas hoteleras como OxoHotel han preparado una programación especial en diferentes regiones del país, adaptando sus propuestas a las características de cada destino.
Cartagena: fútbol con sabor caribeño
En Cartagena, algunos hoteles han convertido sus terrazas y bares en auténticas tribunas frente al mar. El rooftop de Santa Catalina abrirá la temporada mundialista con transmisiones en pantalla gigante, música en vivo y una oferta gastronómica inspirada en la cocina local. La propuesta busca combinar la experiencia futbolera con el atractivo turístico de la ciudad amurallada.
Por su parte, el Grand Sirenis Cartagena desarrolló una experiencia tipo “Fan Festival” en su bar Elyxr, con dos ambientes diferenciados, gastronomía para compartir, coctelería y actividades durante los partidos. La estrategia responde a una tendencia creciente: convertir los espacios hoteleros en centros de entretenimiento abiertos también para visitantes locales.
En el hotel Nácar Curio Collection, las transmisiones estarán acompañadas de promociones previas a cada encuentro y dinámicas especiales para los asistentes, mientras que el hotel Sophia incorporará elementos de la cultura popular cartagenera, como una chaza móvil que recorrerá los espacios ofreciendo productos típicos para acompañar los partidos.
Bogotá: los hoteles como palcos urbanos
En la capital, donde gran parte del público seguirá el torneo desde la ciudad, los hoteles apuestan por recrear la experiencia de estadio en ambientes más cómodos y exclusivos. El AC Hotel Bogotá transformará su terraza de la Calle 85 en un espacio al aire libre con pantalla gigante y propuestas gastronómicas diseñadas para grupos de amigos y familias. El Courtyard Bogotá, en tanto, desarrolló un menú que combina clásicos asociados al fútbol con preparaciones inspiradas en sabores colombianos.
Otros establecimientos como Holiday Inn Parque 93 y Residence Inn también han diseñado paquetes especiales para cada jornada, mientras que el hotel Distrito ZF aprovechará una condición particular: ser el único establecimiento autorizado para el consumo de bebidas alcohólicas dentro de la Zona Franca de Bogotá, convirtiéndose en punto de encuentro para quienes trabajan en ese sector empresarial.
La Guajira: cuando la Selección juega cerca de casa
La experiencia adquiere una dimensión distinta en La Guajira. Allí, el hotel Waya, ubicado cerca de Barrancas, municipio donde nació el futbolista Luis Díaz, propone una experiencia que combina alojamiento, gastronomía regional y transmisión de los encuentros de la Selección Colombia. La iniciativa busca conectar el fervor deportivo con el orgullo regional, aprovechando el vínculo emocional que existe entre el departamento y una de las figuras más representativas del fútbol colombiano actual.
El negocio detrás de cada gol
Lo que ocurre en los hoteles durante el Mundial refleja una transformación más profunda en la industria de la hospitalidad. Los grandes eventos deportivos se han consolidado como plataformas para diversificar ingresos, fortalecer la oferta gastronómica y atraer nuevos públicos. La tendencia responde a una realidad cada vez más evidente: los viajeros y consumidores buscan experiencias compartidas. Ver un partido dejó de ser únicamente un acto deportivo para convertirse en una actividad social donde la gastronomía, la música y el ambiente tienen tanto peso como el resultado final.
Con la expectativa que genera la participación de Colombia y el impulso económico propio de la temporada, el Mundial de 2026 promete convertirse en uno de los eventos con mayor impacto para la industria hotelera del país. Y mientras el balón rueda en Norteamérica, muchos de los goles más importantes para el sector podrían celebrarse lejos de los estadios, en terrazas, restaurantes y bares que han encontrado en el fútbol una nueva forma de conectar con sus visitantes.



