México ocupa actualmente el sexto lugar entre los países más visitados del mundo, según diversos indicadores turísticos, por detrás de Francia, España, Estados Unidos, Italia y Turquía. Sin embargo, el país aspira a escalar posiciones y colarse en ese grupo de élite gracias al fútbol y al denominado 'efecto Trump'.
Meta ambiciosa para 2030
La presidenta Claudia Sheinbaum declaró a principios de este año: 'Pusimos una meta muy ambiciosa'. El objetivo de su mandato de seis años, que concluye en 2030, es llevar a México al top cinco de destinos turísticos mundiales.
Para lograrlo, el país confía en el impacto del Mundial de fútbol de 2026, que será el más grande de la historia con 104 partidos y 48 selecciones participantes. Este evento deportivo masivo atraerá a millones de visitantes internacionales, lo que podría disparar las cifras de turismo en México.
El factor Trump y el turismo
Además del fútbol, el llamado 'efecto Trump' podría jugar un papel clave. Las políticas migratorias y comerciales del expresidente estadounidense Donald Trump han generado incertidumbre en la región, pero también han incentivado a algunos viajeros a optar por destinos mexicanos en lugar de estadounidenses.
Según analistas del sector, la combinación de estos factores podría posicionar a México como un destino aún más atractivo para turistas de todo el mundo, especialmente de América del Norte y Europa.
Un sector en constante crecimiento
México ya es considerado una potencia turística en crecimiento sostenido. El país recibe anualmente millones de visitantes gracias a sus playas, sitios arqueológicos, gastronomía y cultura. La llegada del Mundial 2026, que se celebrará en conjunto con Estados Unidos y Canadá, representa una oportunidad única para mostrar al mundo la oferta turística mexicana.
El gobierno mexicano ha anunciado inversiones en infraestructura, seguridad y promoción para capitalizar este evento. Se espera que el torneo no solo impulse el turismo durante su celebración, sino que también deje un legado duradero para el sector.
Con la meta puesta en 2030, México busca consolidarse como un destino de primer nivel y demostrar que el fútbol y la geopolítica pueden ser aliados estratégicos para el desarrollo turístico.



