El mercado de vivienda en Colombia le entrega un panorama en números rojos al Gobierno electo de Abelardo De La Espriella, según el más reciente informe de la Cámara Colombiana de Construcción (Camacol). Las ventas de vivienda nueva cayeron 33,6%, los desistimientos del segmento social se dispararon 173,6% y la inversión pública en subsidios se redujo 42,4% entre 2022 y 2026. El gremio advierte que revertir esta contracción exigirá decisiones fiscales, productivas y sociales desde los primeros meses de gestión.
Caída presupuestal y fin de Mi Casa Ya
El primer frente que encuentra el nuevo Gobierno es presupuestal. Entre 2022 y 2026, el presupuesto de inversión de Fonvivienda pasó de 2,84 a 1,63 billones de pesos constantes, una caída de 42,4%. Sumado al cierre de Mi Casa Ya, el programa que en 2022 otorgó 67.061 subsidios y que en 2026 no asignó ninguno, una contracción alarmante de 100% que Camacol documenta como uno de los hechos más determinantes.
El gremio explica que ese vacío fue el resultado de decisiones de política pública que se sumaron a un entorno macroeconómico adverso. La ausencia de este programa dejó sin alternativa de financiamiento a miles de hogares de ingresos bajos y medios. Sin nuevas asignaciones de Mi Casa Ya en 2026, los hogares más pobres que buscan comprar vivienda nueva quedaron expuestos a las condiciones de mercado, sin las coberturas a la tasa de interés que ofrecía el programa. Camacol advierte que esa combinación de menor presupuesto público y ausencia de subsidios de demanda elevó las barreras de acceso al crédito, justo cuando el cierre financiero de los hogares se había vuelto más difícil de alcanzar.
Sector edificador en caída libre
Mientras el fisco se ajustaba, la producción real del sector también se hundía. El valor agregado de la construcción registró una caída de 5,4%, la mayor entre los sectores económicos del país, jalonada por el desplome de 8,2% en edificaciones y de 8,6% en la producción de vivienda. Con este resultado, el sector acumula once trimestres consecutivos de caídas en edificaciones y doce en vivienda, según cifras de Camacol con base en el DANE.
Las proyecciones de Camacol para el cierre de 2026 son más pesimistas que las que el propio gremio había planteado meses atrás. La nueva estimación apunta a una contracción de 7,7% en el valor agregado de las edificaciones, frente al 4% que se anticipaba en 'Tendencias de la Construcción y Prospectiva Edificadora'. Los grandes privados inversores, Davivienda y Corficolombiana, proyectan caídas más moderadas, de 4,2% y 1,7%, respectivamente, para el mismo año.
La debilidad se concentra en la vivienda. Las iniciaciones residenciales acumuladas a doce meses, con corte a abril de 2026, están 43% por debajo del nivel máximo alcanzado en mayo de 2022 y caen 20% en lo corrido del año, de acuerdo con Coordenada Urbana. En contraste, las edificaciones no residenciales crecen 14% anual y amortiguarían en 1,3 puntos porcentuales la caída total del sector edificador.
Ese mismo escenario es evidente en el área efectivamente construida. Camacol proyecta que el área causada total caiga hasta 9% en el cierre de 2026, con una contracción de 8,3% en el segmento residencial, mientras el no residencial avanzaría 4,6%. El gremio calcula que, si las condiciones se estabilizan, el sector podría crecer 4,5% en 2027, luego de cerrar 2025 con una caída de 7,4%.
Impacto social: desistimientos y hogares sin vivienda
Desde lo social, los desistimientos de vivienda nueva pasaron de 19.648 a 43.659 unidades en 2026, un incremento de 122,2%, concentrado en el segmento de interés social, donde la cifra llegó a 33.590 unidades, un alza de 173,6%. Camacol documenta además que las ventas de vivienda VIS llegaron a contraerse 50% en su punto más bajo, alcanzado en febrero de 2024, el peor registro de la serie.
Camacol señala que el comportamiento conjunto de menores ventas, mayores desistimientos y caída en las iniciaciones se traduce en un valor agregado de las edificaciones que completa casi tres años de contracción, la prueba más clara de que la crisis de la vivienda ya no es solo un problema de mercado. Esa combinación explica por qué las ventas totales de vivienda nueva retrocedieron 33,6% entre 2022 y 2026, al pasar de 261.485 a 173.612 unidades, mientras que las iniciaciones cayeron 42,9%, de 196.927 a 112.497. En el segmento VIS, el más sensible a las condiciones de financiamiento, las iniciaciones se redujeron 46,3% en el mismo periodo, según el informe de Camacol.
Hoja de ruta para el nuevo Gobierno
Frente a este panorama, Camacol, junto con Asobancaria y Asocajas, y con el respaldo técnico del Banco Interamericano de Desarrollo, le entregará al Gobierno una hoja de ruta de cuatro líneas estratégicas. La primera busca recuperar Mi Casa Ya en una versión 2.0 que profundice la focalización del programa y lo optimice en términos fiscales, junto con la recuperación de coberturas a la tasa de interés y la ampliación del acceso al crédito para los hogares.
Las otras tres líneas apuntan a diversificar el negocio mediante el arrendamiento especializado y la internacionalización, a ordenar el crecimiento urbano con reglas claras de financiación de cargas y renovación urbana. Camacol calcula que estos programas tienen multiplicadores de inversión de entre 5 y 13 pesos por cada peso invertido en vivienda nueva.
Consultado por Portafolio sobre la meta de país de propietarios que planteó el presidente electo, Guillermo Herrera, presidente de Camacol, respondió que "celebramos que el presidente electo haya planteado la meta de construir un país de propietarios" y detalló tres decisiones que, a su juicio, deben tomarse desde el arranque del nuevo Gobierno.
La primera es devolverle a las familias la posibilidad de comprar vivienda, lo que implica recuperar programas como Mi Casa Ya con reglas claras y sin trámites innecesarios. La segunda, según Herrera, es aumentar la oferta de vivienda nueva, complementada con apoyos a la tasa de interés que hagan más asequibles las cuotas de los hogares. El presidente de Camacol advierte que "cuando se construyen menos viviendas, suben los precios y también los arriendos", por lo que propone eliminar barreras y trámites que hoy retrasan la habilitación de suelo, la expedición de licencias y la ejecución de los proyectos.
La tercera decisión, agrega Herrera, es recuperar la confianza para invertir y construir, pues la vivienda depende de decisiones de largo plazo que solo se sostienen con reglas estables. El presidente del gremio insiste en que el país necesita seguridad jurídica y estabilidad regulatoria y señales claras que permitan atraer inversión, generar empleo y reactivar miles de proyectos que hoy permanecen detenidos por la incertidumbre.
Herrera pidió además que esa política llegue a todo el territorio nacional, no solo a quienes buscan vivienda en Bogotá, Medellín, Cali o Barranquilla, sino también a los municipios intermedios, las pequeñas ciudades y las zonas rurales, donde el acceso a una vivienda digna sigue siendo una deuda histórica. La oportunidad de ser propietario, advierte el presidente de Camacol, "no puede depender del lugar donde una persona nació". Para Herrera, el éxito de cualquier política de vivienda se medirá por un solo resultado: que más colombianos, en cualquier rincón del país, dejen de pagar arriendo o de vivir en condiciones precarias para "construir patrimonio y cumplir el sueño de tener casa propia".



