Crisis de gestión en espacios públicos de Cartagena: la necesidad urgente de una entidad técnica
Crisis de gestión en espacios públicos de Cartagena

Crisis de gestión en los espacios públicos de Cartagena

La situación de la infraestructura y las zonas recreativas de Cartagena, heredada por la actual administración, revela de manera clara una profunda crisis de gestión institucional de los espacios públicos. Esta problemática ha sido objeto de críticas recurrentes desde diversos sectores, incluidas las páginas editoriales de este diario, sin que se hayan encontrado soluciones definitivas.

Ausencia de cultura institucional y deterioro progresivo

La referida crisis de gestión no se limita únicamente a la falta de recursos económicos o a las asignaciones presupuestales insuficientes. En esencia, se trata de una ausencia marcada de cultura institucional sobre el deber fundamental de conservar y cuidar los espacios públicos recreativos y deportivos. Esta carencia refleja la falta de una estructura administrativa concreta, dedicada de manera exclusiva al mantenimiento y mejoramiento de estos lugares.

Zonas tan útiles y frecuentadas como el Parque Lineal de Crespo, considerado el mejor espacio de solaz de la ciudad, así como los parques en general y la malla vial de Cartagena, sufren un deterioro progresivo. Este desgaste no solo es producto del uso natural y obvio o de las inclemencias del tiempo, sino también, y de manera significativa, por la falta de un doliente con capacidad técnica y autonomía financiera para asumir su cuidado integral.

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El caso del Parque Lineal de Crespo y la necesidad de acción inmediata

El Parque Lineal de Crespo ha permanecido en un limbo administrativo que le ha causado daños considerables, a pesar de los esfuerzos aislados de algunos grupos comprometidos con su preservación. Afortunadamente, recientemente se ha anunciado un acuerdo para que el Distrito asuma su control directo y lo integre al ambicioso proyecto del Gran Malecón del Mar. Es recomendable, en consecuencia, que este paso crucial no sufra las dilaciones propias de los asuntos que dependen de decisiones tomadas en Bogotá, y que se ejecute con celeridad y transparencia.

El debate sobre la creación de una entidad especializada

Esta situación trae a colación el debate que en su momento se generó en la ciudad en torno a la creación de la Empresa Logística y de Obras Públicas (ELOP). Aunque el proyecto de acuerdo para establecer esta entidad fue retirado del Concejo con el fin de buscar mayor consenso y evitar suspicacias políticas, la necesidad de un organismo de esta naturaleza es inaplazable y urgente.

Cartagena requiere de una o más entidades especializadas, pero no tantas como para engordar una burocracia costosa e ineficiente. Estas deberían gestionar y mantener obras, áreas, proyectos o espacios críticos como el Corredor de Carga, la malla vial, los canales pluviales, o los caños y lagos. Además, sería ideal que una misma entidad, o una complementaria, administre de forma integral el ornato, el paisajismo y el mobiliario urbano de parques y otras áreas recreativas.

Lecciones del pasado y llamado a la acción

La experiencia con las antiguas Empresas Públicas Municipales, durante su época de mayor eficiencia antes de ser intervenidas por intereses políticos, demuestra que una entidad técnica y autónoma es la clave para un desarrollo urbano ordenado y sostenible. La administración actual debe trascender la improvisación de contratos temporales y establecer una política pública de mantenimiento con un presupuesto fijo y garantizado.

Solo mediante la creación de uno o pocos entes especializados, con autonomía financiera y capacidad técnica, se podrá transformar de manera positiva la relación de la ciudad con su frente costero y sus espacios comunitarios. La urgencia de actuar es evidente, y el futuro de Cartagena depende en gran medida de cómo se aborde esta crisis de gestión en los espacios públicos.

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