Fósil de tortuga gigante revela migración continental en el Cretácico medio
Fósil de tortuga gigante revela migración continental en Cretácico

Fósil de tortuga gigante revela migración continental en el Cretácico medio

En el fascinante mundo de la paleontología, no siempre son los descubrimientos espectaculares los que transforman nuestro conocimiento científico. A veces, fragmentos aparentemente modestos recuperados durante prácticas académicas pueden reescribir teorías sobre la evolución y dispersión de las especies. Este es precisamente el caso de un fósil de tortuga descubierto en Montana, Estados Unidos, cuyo análisis publicado en la revista Historical Biology ha proporcionado nuevas y sorprendentes pistas sobre los movimientos de fauna durante el período Cretácico.

Un hallazgo que modifica la cronología establecida

La investigación, liderada por científicos de la Universidad Estatal de Montana (MSU), se centró en un ejemplar encontrado en 2021 en la formación Frontier, una serie de sedimentos del Cretácico medio ubicada en el suroeste del estado. Aunque los restos eran incompletos -fragmentos del caparazón y del plastrón, sin cráneo ni extremidades-, el entorno geológico y la datación detallada del estrato donde apareció le otorgaron un valor científico excepcional.

Hasta ahora, Basilemys era conocida principalmente por registros del Cretácico superior, con fósiles fechados entre 84 y 66 millones de años atrás. Se trataba de una tortuga terrestre de gran tamaño, frecuente en distintos yacimientos de Norteamérica. Sin embargo, el nuevo hallazgo resultó ser más antiguo, lo que obligó a los investigadores a revisar completamente la cronología establecida para este género.

Técnicas avanzadas de datación revelan sorpresas

Mediante el análisis de circones detríticos y técnicas de datación uranio-plomo, los investigadores determinaron que el nivel fósil tiene una antigüedad cercana a los 89,9 millones de años. Este resultado no solo amplía significativamente la historia conocida de Basilemys, sino que también la sitúa firmemente en el Cretácico medio, un periodo caracterizado por temperaturas globales elevadas que influyeron profundamente en la distribución de múltiples especies.

El fósil de Montana sugiere que Basilemys no solo llegó a América, sino que lo hizo con notable rapidez, colonizando el oeste del continente en apenas unos pocos millones de años. Esta velocidad de dispersión ha sorprendido a la comunidad científica y plantea nuevas preguntas sobre las capacidades de adaptación de estas especies.

Una pieza clave en el rompecabezas migratorio

El valor científico del descubrimiento va mucho más allá de simplemente modificar una fecha en la línea temporal. Basilemys forma parte de la familia Nanhsiungchelyidae, un grupo de tortugas cuyo origen se sitúa en Asia y cuyos registros fósiles se concentran principalmente en Eurasia. La especie hallada en Montana representa la única evidencia de esta familia en territorio americano, lo que la convierte en una pieza fundamental para esclarecer en qué momento y por qué ruta estos reptiles lograron desplazarse desde Asia hasta Norteamérica.

Antes de este hallazgo, las teorías sobre esa migración se apoyaban en pruebas limitadas y cronologías poco precisas. El nuevo fósil reduce considerablemente la incertidumbre, ya que indica claramente que los antecesores de Basilemys debieron arribar al continente americano antes de hace 90 millones de años.

El clima cálido como facilitador migratorio

Los investigadores plantean que este desplazamiento continental habría sido posible gracias al clima inusualmente cálido que predominaba en las altas latitudes durante el Cretácico medio. De acuerdo con modelos paleoclimáticos citados en el estudio, durante el máximo térmico del Cenomaniense-Turoniense las regiones polares alcanzaban temperaturas cercanas a los 13 °C.

En ese contexto climático excepcional, reptiles de sangre fría como las tortugas podían no solo subsistir, sino ampliar significativamente su distribución hacia el norte. El ejemplar de Montana sugiere que Basilemys cruzó con éxito ese corredor climático y se estableció en el oeste de América en un lapso relativamente corto desde su llegada inicial.

Este descubrimiento paleontológico nos recuerda que:

  • Los pequeños hallazgos pueden tener grandes implicaciones científicas
  • El clima juega un papel fundamental en la dispersión de especies
  • Las conexiones continentales del pasado eran más complejas de lo que imaginamos
  • La datación precisa es crucial para reconstruir la historia evolutiva

La investigación continúa, y los científicos esperan que futuros descubrimientos ayuden a completar este fascinante rompecabezas sobre cómo las especies conquistaron continentes en un mundo muy diferente al actual.