Crisis institucional en universidades públicas colombianas
La situación en las universidades públicas del país ha alcanzado niveles críticos que demandan atención inmediata. La agitación estudiantil, que comenzó como protesta legítima, ha derivado en escenarios de perturbación permanente que afectan a toda la comunidad educativa y a la ciudadanía en general.
Disturbios y consecuencias materiales
Los campus universitarios se han convertido en escenarios de confrontación donde se registran hechos preocupantes:
- Presencia de encapuchados que dificultan la identificación de responsables
- Destrozos sistemáticos en instalaciones y propiedad universitaria
- Daños físicos reportados en algunos miembros de la comunidad
- Obstrucción permanente de vías públicas que afecta la movilidad urbana
- Alteración de la paz ciudadana en zonas aledañas a los centros educativos
Parálisis del sistema educativo
Más allá de los disturbios visibles, el problema más grave radica en la interrupción total de las funciones académicas:
La actividad educativa se encuentra suspendida en múltiples instituciones, generando un trauma colectivo entre estudiantes, profesores y personal administrativo. Las consecuencias de esta paralización son múltiples y profundas:
- Acumulación de temarios pendientes que deberían haberse desarrollado según el calendario académico
- Dificultad extrema para reprogramar actividades dentro de los plazos establecidos
- Imposibilidad de desarrollar funciones administrativas esenciales
- Incertidumbre sobre la validez académica del semestre en curso
El debate sobre la autonomía universitaria
El concepto de autonomía universitaria se encuentra en el centro de esta crisis institucional. Este principio fundamental no ha sido suficientemente explicado en cuanto a sus alcances reales, ni completamente entendido por los diferentes actores de la comunidad universitaria.
Es urgente realizar un ejercicio colectivo que permita:
- Definir parámetros claros de actuación para todos los estamentos
- Clarificar las estructuras de gobierno y toma de decisiones
- Establecer campos de actuación específicos para cada actor: gobierno nacional, directivos universitarios, profesores, estudiantes y personal administrativo
Necesidad de gobernanza inclusiva
Ningún sector puede apropiarse unilateralmente de las decisiones ni de la definición de políticas al interior de los claustros educativos. La institucionalidad universitaria debe reconstruirse considerando a todos los actores, especialmente en el sector educativo que debe dar ejemplo de comportamiento cívico, razonabilidad en el debate y capacidad para alcanzar acuerdos.
El sector educativo debe demostrar:
- Capacidad para identificar objetivos comunes
- Sindéresis en la toma de decisiones y acciones
- Ejemplaridad en la resolución pacífica de conflictos
De la anarquía a la institucionalidad
La falta de reglas claras conduce inevitablemente al anarquismo, donde cada actor interpreta la normativa a su conveniencia y reacciona de manera abrupta. Esto es precisamente lo que hemos observado en los últimos tiempos en múltiples universidades públicas.
Pasar frente a una universidad debería constituir una experiencia amable, motivadora y llena de reflexión intelectual. Sin embargo, la realidad actual muestra escenarios azarosos, complicados, perturbadores y hasta peligrosos debido a los riesgos que derivan de los disturbios permanentes.
La normalización de esta situación es inaceptable en cualquier sociedad que valore la educación como pilar del desarrollo. En ninguna parte del mundo resulta normal que los centros de educación superior se vean permanentemente involucrados en problemas de orden público que signifiquen daños materiales y suspensión de la actividad académica.
