Colombia gradúa 500.000 profesionales al año: ¿Formamos líderes cívicos o solo técnicos?
¿Formamos líderes cívicos o solo profesionales técnicos en Colombia?

Colombia gradúa más de medio millón de profesionales al año: ¿Formamos líderes o solo técnicos?

Colombia produce cada año más de 500.000 graduados de educación superior, una cifra que refleja importantes avances en cobertura y acceso. Sin embargo, surge una pregunta fundamental: ¿estamos formando verdaderos líderes cívicos o simplemente profesionales técnicamente competentes?

La paradoja del mercado laboral colombiano

Mientras la tasa de desempleo ha rondado el 10% en los últimos años, diversos sectores productivos reportan dificultades para encontrar talento con criterio estratégico, pensamiento crítico y capacidad de decisión genuina. No se trata de una escasez de títulos académicos, sino de una carencia de personas preparadas para asumir responsabilidades en entornos complejos y cambiantes.

Sabemos optimizar procesos, calcular variables y estructurar proyectos. Dominamos la interpretación de balances financieros y la proyección de escenarios económicos. Pero el liderazgo auténtico implica algo más profundo: sostener decisiones impopulares cuando son correctas, priorizar el largo plazo frente a la presión por resultados inmediatos, y actuar con coherencia ética incluso cuando nadie observa.

El liderazgo cívico: más allá de los cargos públicos

En un país marcado por profundas brechas sociales y territoriales, el liderazgo no puede ser un curso optativo ni un privilegio reservado para posgrados. Debe impregnar toda la formación profesional desde sus inicios. Quien dirige una empresa en cualquier región colombiana no solo administra indicadores financieros, sino que impacta directamente en empleos y familias enteras. Quien toma decisiones públicas define oportunidades de vida para comunidades completas.

Aquí adquiere pleno sentido el concepto de líder cívico. No se refiere exclusivamente a quienes ocupan cargos públicos, sino a quienes comprenden que sus decisiones privadas tienen consecuencias colectivas. Es el empresario que invierte con visión territorial, el profesional que actúa con ética aunque nadie lo supervise, el directivo que prioriza el bien común sobre el aplauso inmediato.

Las habilidades del futuro según el Foro Económico Mundial

El Foro Económico Mundial ha identificado consistentemente que las habilidades más valiosas para el futuro incluyen pensamiento analítico, liderazgo e influencia social. Sin embargo, en Colombia seguimos midiendo el éxito académico casi exclusivamente mediante resultados técnicos y conocimientos especializados, relegando el desarrollo del carácter y la conciencia cívica a un segundo plano.

Formar líderes cívicos requiere algo más que excelentes clases teóricas; exige experiencia real y contacto directo con el país que aspiramos transformar. Los estudiantes necesitan salir de las aulas, recorrer territorios diversos, escuchar a empresarios regionales, conversar con comunidades y comprender cómo una decisión financiera afecta a una familia o cómo una política pública transforma una región completa.

La construcción del conocimiento desde la complejidad nacional

Desde la perspectiva económica y educativa, las finanzas internacionales pueden aprenderse en un par de semestres, pero la comprensión profunda del país se construye enfrentando su complejidad día a día. He sido testigo de jóvenes académicamente brillantes que descubren con sorpresa que desconocían la realidad productiva de su propio departamento. También he observado cómo personas privadas de la libertad desarrollan un liderazgo cívico silencioso pero poderoso cuando comprenden que sus actos repercuten directamente en otros.

Si aspiramos a tener empresas sólidas y un Estado eficiente, necesitamos combinar conocimiento técnico con carácter firme. Requerimos personas capaces de unir regiones, tender puentes entre sectores y sostener principios éticos cuando la presión aumenta.

Porque Colombia no se transforma con más diplomas colgados en las paredes, sino con personas que entienden que cada decisión -ya sea desde una empresa, una universidad o el Estado- constituye también un acto cívico que moldea el futuro colectivo de nuestra nación.