Lagarto en apareamiento: la mentira que se vuelve arte en la obra de Rosario López
Lagarto en apareamiento: arte desde la impostura

La farsa de la familia Alzate como inspiración

A finales del siglo XIX, la familia Alzate, en Antioquia, notó el creciente deseo de museos, antropólogos y amantes del arte prehispánico por poseer piezas arqueológicas que los guaqueros extraían de tierras colombianas. En lugar de falsificar, crearon sus propias piezas a partir de artefactos precolombinos, generando un universo de objetos con sello ancestral para engañar a coleccionistas ávidos. Este engaño histórico es el punto de partida de la exposición de la artista Rosario López.

Un proceso creativo en capas

López desarrolla una serie de teléfonos rotos donde la fotografía bidimensional es reinterpretada tridimensionalmente. Primero, crea copias en barro a partir de imágenes, que luego se traducen en dibujos bidimensionales, resultando en dibujos expandidos y escultóricos tridimensionales. La exposición inicia con una gran pared curva de fieltro que actúa como obra y obstáculo visual, posiblemente haciendo referencia a las paredes de La Lindosa en Guaviare, aún no totalmente estudiadas. Al recorrer la entrada, se ven dibujos “ancestrales” bordados que anticipan lo que se oculta detrás.

El caso del 'Lagarto en Apareamiento'

Dentro del grupo de piezas abrigadas por la pared blanda, destaca el “Lagarto en Apareamiento”. López toma una fotografía de esta pieza y se la muestra a alfareras de la comunidad Cubay Jejenava del Vaupés. A partir de la imagen, recrean en cerámica negra la figura, con variaciones de tamaño y forma. Esta copia tridimensional incluye incisiones que imitan dibujos ancestrales, los cuales se traducen en moldes y láminas de fieltro que se cosen para generar piezas amorfas, complementadas con elementos de barro cocido, como garras en este caso.

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La verdad de la mentira

Según el crítico Andrés Gaitán, la escultura, blanda y sólida a la vez, es solo un instante del proceso de López, cuyo origen es una impostura. Sin embargo, el “Lagarto en Apareamiento” es original, y la copia en barro, realizada con la comunidad de mujeres del Vaupés, es como un retrato hablado igualmente original. Todo lo que se entrelaza en la exposición tiene mucho de verdad, aunque provenga de una mentira. La gran pregunta sobre el origen, la realidad y la verdad se desdibuja entre la impostura, la farsa y la ficción.

Ficción como refugio

Gaitán cita a Mario Vargas Llosa en su ensayo La verdad de las mentiras, señalando que la ficción es un refugio cuando la realidad es insostenible. En la obra de López, realidad y ficción se ponen en abismo, coqueteándose en diversas dimensiones: fotografía, escultura, dibujo, video y poesía. Cuando la fotografía se vuelve insostenible, se apela a la escultura; luego al dibujo, y así sucesivamente, creando un coro de voces que atraviesan espacio y tiempo. El arte de López abre un mundo donde lo real está delimitado por mil ficciones y la ficción por otras tantas realidades. Parafraseando a la artista: si lo real, original y verdadero son construcciones, ¿dónde queda lo ficcional?

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