La reciente participación de la princesa de Gales en el National Three Peaks Challenge puso nuevamente en el radar uno de los retos de senderismo más conocidos del Reino Unido. Pero, más allá de la atención que generó su ascenso con fines benéficos, el verdadero atractivo está en el desafío mismo: recorrer las montañas más altas de Escocia, Inglaterra y Gales en menos de un día.
No se trata simplemente de enlazar tres caminatas. La prueba exige resistencia física, una logística muy precisa y la capacidad de seguir avanzando cuando el cansancio empieza a acumularse.
¿En qué consiste el desafío de las tres cumbres?
El National Three Peaks Challenge plantea el reto de ascender las cumbres más altas de cada uno de los tres países que conforman Gran Bretaña continental y completar todo el recorrido en menos de 24 horas.
En ese tiempo hay que caminar cerca de 37 kilómetros, superar más de 3.000 metros de desnivel positivo y recorrer unos 740 kilómetros por carretera entre una montaña y otra. La combinación de esfuerzo físico, traslados y pocas horas de descanso es lo que convierte este desafío en uno de los más exigentes del senderismo británico.
Para un montañista con buena condición física, cada ascenso y descenso puede tomar hasta cinco horas. El resto del tiempo se consume en los desplazamientos, por lo que el margen para detenerse es mínimo.
Las tres montañas
El recorrido comienza o termina —según la planificación de cada grupo— en Ben Nevis, la montaña más alta de las Islas Británicas, con 1.345 metros de altitud. Ubicada en las Highlands de Escocia, cerca de Fort William, fue un enorme volcán hace millones de años y hoy recibe alrededor de 100.000 ascensos cada año.
La segunda parada suele ser Scafell Pike, en el Parque Nacional del Distrito de los Lagos. Con 978 metros es la montaña más alta de Inglaterra y, aunque es la más baja de las tres, muchos senderistas la consideran la más exigente por sus pendientes rocosas y el tipo de terreno.
El recorrido se completa en Snowdon —conocida en galés como Yr Wyddfa—, la montaña más alta de Gales, con 1.085 metros. Está ubicada en el Parque Nacional de Snowdonia y es una de las cumbres más visitadas del Reino Unido. En días despejados ofrece vistas que alcanzan la isla de Anglesey e incluso la costa de Irlanda.
Aunque el nombre puede sugerir que se trata de las tres montañas más altas de Gran Bretaña, en realidad el desafío reúne las cumbres más altas de cada país: Escocia, Inglaterra y Gales. De hecho, Escocia tiene más de un centenar de montañas que superan en altura a Scafell Pike y decenas más altas que Snowdon. Lo que hace especial a este recorrido no es reunir las tres cimas más elevadas del territorio británico, sino conectar los puntos más altos de cada nación en una sola jornada.
Planificación, la clave
Buena parte de la dificultad no está en las montañas, sino en lo que ocurre entre ellas. Los participantes deben administrar el tiempo casi al minuto, conducir durante horas —o contar con un equipo de apoyo que lo haga—, alimentarse bien, mantenerse hidratados y gestionar el sueño. El reto suele atravesar la noche, por lo que la fatiga termina siendo uno de los principales obstáculos.
Por eso, quienes organizan este tipo de expediciones recomiendan tener experiencia previa en montaña y una buena preparación física antes de intentarlo. Con los años, el National Three Peaks Challenge se ha convertido en una referencia para senderistas y montañistas de todo el mundo. Muchas personas lo hacen como reto personal y otras lo aprovechan para recaudar fondos para causas sociales o médicas.
La participación de la princesa de Gales volvió a darle visibilidad, pero el desafío llevaba mucho tiempo ganándose un lugar entre las pruebas más emblemáticas del senderismo europeo. No por la altura de sus montañas, sino por la combinación de resistencia, organización y capacidad para mantener el ritmo durante 24 horas casi sin pausa.
El equipo puede marcar la diferencia
La preparación para el National Three Peaks Challenge comienza mucho antes del primer ascenso. Como el recorrido combina cambios de clima, terreno rocoso y varias horas de actividad continua, llevar el equipo adecuado es tan importante como entrenar.
Y acá algunos consejos que pueden parecer obvios, pero son imprescindibles. El primero, lleve botas de montaña con buen soporte para los tobillos. Las zapatillas deportivas o de trail no ofrecen la protección suficiente para este tipo de rutas. También es obligatorio llevar una linterna frontal, indispensable porque buena parte del desafío suele realizarse de noche.
La ropa debe estar preparada para cambios bruscos de tiempo. Se recomienda una chaqueta y un pantalón impermeables con costuras selladas, un gorro que cubra las orejas, guantes y una capa térmica o de abrigo. La primera capa, idealmente, debe ser de tejido deportivo y no de algodón, mientras que los pantalones deben ser específicos para senderismo o actividades al aire libre.
En cuanto a la hidratación y la alimentación, lo habitual es cargar entre uno y dos litros de agua y llevar alimentos fáciles de consumir durante la marcha, como barras de cereal, frutos secos, frutas deshidratadas o pasta preparada. La organización del equipo también cuenta. Una mochila de entre 20 y 40 litros suele ser suficiente para transportar todo lo necesario durante la jornada. De forma opcional, muchos senderistas llevan bastones de trekking, protector solar, gafas de sol, una funda impermeable para la mochila, ropa de cambio y un par de zapatos ligeros para descansar los pies durante los trayectos en carretera.



