La pasión por las estampillas: el arte de la filatelia en Bogotá
Pasión por las estampillas: filatelia en Bogotá

En un apartamento al norte de Bogotá, el sonido del citófono interrumpe la tranquilidad de la tarde. Alejandro Sánchez Botero, de 62 años, responde con voz temblorosa, dejando entrever la ansiedad que lo embarga. El portero anuncia la llegada de un hombre con un sobre. Sin perder tiempo, cuelga y abre la puerta de madera para dirigirse, en apenas tres largos pasos, a la portería. Allí, el vigilante le entrega el delgado paquete. Como un niño que recibe un regalo, Sánchez se apresura de vuelta a su apartamento. Frente a un escritorio que bien podría pertenecer a un restaurador de libros, abre el sobre con sumo cuidado.

¿Qué es la filatelia?

Los filatelistas son personas que coleccionan estampillas, esos pequeños sellos que durante cerca de 150 años se adherían a las cartas para indicar que el correo estaba pagado. Para muchos, son simples objetos de uso cotidiano, pero para los coleccionistas representan ventanas a la historia, el arte y la cultura de diferentes épocas y lugares.

Alejandro Sánchez Botero es un filatelista apasionado. Su colección, que inició hace más de cuatro décadas, incluye estampillas de diversas partes del mundo, cada una con una historia particular. "Cada estampilla es un pedazo de historia", afirma Sánchez, mientras examina una pieza de 1856 proveniente de la antigua Confederación Granadina.

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El valor de las estampillas

Más allá de su función postal, las estampillas son objetos de diseño y arte. Los gobiernos han utilizado estos pequeños rectángulos para difundir imágenes de líderes, paisajes, fauna y eventos históricos. Para los coleccionistas, el valor de una estampilla no solo reside en su rareza o antigüedad, sino también en su estado de conservación, la nitidez del diseño y la historia que representa.

En Colombia, la filatelia ha tenido un resurgimiento gracias a iniciativas como las del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Mintic), que ha promovido la emisión de sellos conmemorativos. Según datos del Mintic, en los últimos cinco años se han emitido más de 50 series de estampillas dedicadas a temas como la biodiversidad, la cultura y los personajes históricos del país.

Una comunidad de coleccionistas

La filatelia no es solo una afición solitaria. Existen clubes y asociaciones donde los coleccionistas intercambian piezas, conocimientos y experiencias. Sánchez es miembro activo de la Sociedad Filatélica de Bogotá, una organización que reúne a decenas de entusiastas. "Compartir la pasión con otros es lo que hace que este hobby sea tan especial", comenta.

Además, las ferias filatélicas son eventos clave para los coleccionistas. En ellas, se pueden encontrar estampillas de todas las épocas y precios, desde piezas comunes hasta rarezas que alcanzan valores astronómicos. Sánchez recuerda con emoción la vez que encontró una estampilla de 1856 de la Confederación Granadina en una feria en Medellín: "Fue como encontrar un tesoro".

El futuro de la filatelia

Con la digitalización del correo y la disminución del uso de estampillas postales, la filatelia enfrenta nuevos desafíos. Sin embargo, los coleccionistas han sabido adaptarse. Las plataformas en línea permiten la compra y venta de estampillas a nivel global, y las comunidades virtuales han reemplazado en parte los encuentros presenciales.

Para Sánchez, lo más importante es preservar la historia que cada estampilla encierra. "Mientras haya personas interesadas en el pasado y en el arte, la filatelia seguirá viva", concluye, mientras guarda cuidadosamente el sobre recién recibido en su colección.

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