Industria de belleza colombiana crece 8,6% y gana terreno a marcas internacionales
Belleza colombiana crece 8,6% y gana terreno a marcas globales

La industria de belleza y cuidado personal en Colombia alcanzó ventas por US$3.565 millones en 2025 y registró un crecimiento de 8,6%, en uno de los momentos más dinámicos para el sector, según cifras de la Cámara de la Industria Cosmética y de Aseo de la Andi. Este dato refleja un cambio en el mercado: las marcas colombianas están ganando terreno al crear productos pensados para las necesidades del consumidor local.

Preferencia por lo local: el consumidor colombiano cambia sus hábitos

El comportamiento del sector muestra que el consumidor colombiano ya no prioriza únicamente las marcas internacionales al momento de elegir productos de belleza, cuidado personal o skincare. En el mercado se está abriendo paso una preferencia por propuestas que entienden mejor el entorno local, desde las condiciones climáticas hasta la diversidad de tipos y texturas de cabello.

Este cambio ha impulsado a empresas nacionales que nacieron desde el emprendimiento digital y que han encontrado en la innovación científica una forma de competir frente a grandes jugadores globales. La cercanía con el consumidor, la lectura de sus hábitos y la adaptación cultural se han convertido en factores relevantes para construir marcas con mayor conexión en el país.

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“El crecimiento de las marcas colombianas no es casualidad; ocurre porque aprendimos a escuchar al consumidor local mejor que cualquier multinacional. Logramos democratizar el cuidado personal y el skincare, creando productos de alta calidad pensados específicamente para nuestras necesidades y climas, lo que ha generado una lealtad que trasciende el marketing tradicional”, aseguró Luisa Chimá, fundadora de marcas como D’Luchi y Kaba.

La declaración apunta a un fenómeno que va más allá de una tendencia de consumo. En el segmento de belleza y cuidado personal, las marcas locales han encontrado una oportunidad al diseñar productos que responden a realidades del mercado colombiano. Esa visión les ha permitido ganar protagonismo en una industria históricamente dominada por referencias extranjeras.

Producción propia, innovación y sostenibilidad impulsan a las marcas locales

El caso del grupo empresarial liderado por Chimá refleja cómo algunas compañías colombianas del sector están estructurando modelos de negocio con mayor control sobre sus procesos. La organización ha basado su crecimiento en producción propia, innovación constante y una presencia digital sólida, elementos que le han permitido competir en un mercado cada vez más exigente.

A diferencia de empresas que tercerizan sus procesos, el grupo apuesta por el control integral de la cadena de valor desde su laboratorio y planta en Medellín. Allí desarrolla productos bajo estándares de calidad y sostenibilidad, con prácticas como el uso de energías limpias y sistemas de tratamiento de aguas, de acuerdo con la información suministrada.

En una industria donde la confianza del consumidor depende de la calidad, la seguridad y la consistencia de los productos, tener control sobre la cadena productiva se convierte en una ventaja competitiva. Para las marcas colombianas, este modelo también permite responder con mayor agilidad a las necesidades del mercado y adaptar sus desarrollos a las características del consumidor local.

“Para mí era fundamental tener control total sobre la calidad y los procesos. Eso garantiza estándares altos y coherencia con lo que prometemos como marca. Emprender requiere años de trabajo constante, disciplina y no rendirse cuando los resultados no llegan de inmediato”, comentó la empresaria.

La experiencia de marcas como D’Luchi, Kaba y MakeUp evidencia que la industria cosmética nacional ha dejado de ocupar un papel secundario para convertirse en protagonista. Su crecimiento no solo está asociado a las ventas, sino también a la generación de empleo, el desarrollo de proveedores, la formación de talento especializado y la innovación local.

Expansión internacional abre nuevas oportunidades para la belleza colombiana

El avance de las marcas colombianas de belleza no se limita al mercado interno. La compañía liderada por Chimá ha avanzado en su proceso de internacionalización con la llegada a mercados estratégicos en Europa y Estados Unidos, lo que fortalece el posicionamiento de las propuestas nacionales fuera del país.

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Este proceso muestra que el conocimiento del consumidor local también puede convertirse en una ventaja para competir en escenarios globales. La combinación de producción propia, innovación, calidad y sostenibilidad ha permitido que estas marcas lleven al exterior una oferta construida desde Colombia, pero con capacidad de adaptarse a nuevos mercados.

La información también destaca el liderazgo de Luisa Chimá en la economía del conocimiento, a través de la formación y la transferencia de experiencia en temas relacionados con belleza, emprendimiento y desarrollo empresarial. En este contexto, el conocimiento se presenta como un activo exportable, capaz de acompañar la expansión comercial de las marcas nacionales.

Para 2026, el reto está en la consolidación de canales propios y en la expansión hacia mercados dinámicos como México, donde la afinidad cultural y el tamaño económico ofrecen oportunidades para el talento colombiano. Ese objetivo implica fortalecer la visibilidad, avanzar en tecnología y mantener estándares de calidad que permitan sostener la confianza del consumidor.

Con ventas sectoriales por US$3.565 millones en 2025 y un crecimiento de 8,6%, la belleza colombiana entra en una etapa en la que no solo sigue tendencias externas, sino que empieza a crearlas. El desafío será convertir ese impulso en una presencia más sólida dentro y fuera del país, con productos que reflejen conocimiento local, innovación y capacidad técnica.