El restaurante Leo, liderado por la chef Leonor Espinosa, ha ampliado su oferta gastronómica con un nuevo menú a la carta que permite a los comensales diseñar su propia experiencia culinaria. A partir de ahora, los visitantes podrán elegir entre platos insignia como carimañolas de conejo, pulpo con salsa de corozo, pirarucú con plátano maduro y posta cartagenera, además de postres como un raspado de perita de agua y un helado de yuca. Esta novedad no reemplaza el menú de degustación de cinco, ocho o doce pasos, sino que ofrece una alternativa más libre, manteniendo la esencia de la cocina colombiana.
Un recorrido por los sabores de Colombia
Para construir este nuevo menú, Espinosa seleccionó platos que han marcado su trayectoria de más de veinte años. Entre ellos, destacan las carimañolas de conejo, que llevaron a una comensal llamada Zamira a romper su juramento de no probar esa proteína, y el pulpo con salsa de corozo. A estos se suman creaciones más recientes, como tomates con pesto de Sacha Inchi y crema de queso paipa, raviolis de marañón con mantequilla de hierbas del páramo, gyosas de cucha con azafrán criollo y ucuye en masa de almidón de yuca, y atún con emulsión de hormigas culonas.
Platos que evocan tradición e innovación
Como segundo tiempo, el pirarucú se sirve acompañado de plátano maduro, berenjena, mirití y casabe, que se utiliza como una especie de taco para degustar todos los ingredientes en un solo bocado. La posta cartagenera, un infaltable de la cocina caribe colombiana, se presenta en finas láminas con un arroz cremoso de maíz, almendras y coco, un plato que combina nostalgia y nuevos sabores. Para cerrar, Leo propone dos opciones de postre: un raspado de perita de agua con miel de caoba y mamón, que evoca los puestos callejeros de las regiones cálidas, y un helado de yuca cremoso y crocante con tropezones de galleta.
Maridajes sin alcohol para todos
La experiencia se complementa con una nueva línea de maridajes sin alcohol, creada por la chef y su hija Laura Hernández, sommelier y creadora de La sala de Laura. Esta propuesta, nombrada en honor a los animales de la familia como Tao y Moncho, ofrece vinos y espumosos vírgenes cuidadosamente curados para acompañar cada plato. Así, abstemios y menores de edad pueden disfrutar de sabores y texturas que enriquecen el viaje gastronómico.
Leonor Espinosa explicó que esta nueva etapa era posible solo después de más de dos décadas investigando los ingredientes y tradiciones culinarias de Colombia. "Un plato no es solo un plato, sino la representación de un ecosistema; un ingrediente no aporta sabor, aporta historia", afirmó la chef. Con este menú, Leo reafirma su compromiso de llevar la cocina colombiana a la alta gastronomía, sin reemplazar a quienes han preservado estas tradiciones durante siglos.



