El encalado: una práctica protectora
En Colombia, es habitual ver árboles con el tronco pintado de blanco en calles y parques. Lejos de ser un simple adorno, esta técnica tiene fundamentos científicos. Según especialistas y publicaciones de jardinería, se emplea una mezcla de cal o hidróxido de calcio diluido en agua, a veces con otros componentes naturales para potenciar su efecto.
Función como protector solar
Los árboles también sufren por la exposición excesiva al sol. De acuerdo con el Programa Estatal de Manejo Integrado de Plagas de la Universidad de California, el encalado refleja la luz solar y reduce el calentamiento de la corteza. Cuando la corteza absorbe demasiado calor, se reseca y se agrieta, lo que debilita el árbol y abre la puerta a microorganismos dañinos.
Repelente natural de plagas
La mezcla de cal actúa como repelente natural gracias a su composición y olor. Mantiene alejados insectos, hormigas y gusanos que se instalan en la corteza o la usan como vía de acceso. Incluso animales pequeños como ratones y topos, que pueden roer la corteza alrededor del tronco (anillado), se ven disuadidos por este recubrimiento.
Barrera contra hongos
En ambientes húmedos, los hongos se propagan rápidamente y debilitan el árbol. El recubrimiento de cal funciona como una barrera física que dificulta el desarrollo de estos organismos, conservando la corteza en mejores condiciones.
Precauciones en su uso
El portal especializado Nature Hills advierte que un uso inadecuado puede generar problemas. Entre las recomendaciones destacan:
- Retención de humedad: una pintura mal aplicada o demasiado espesa puede retener humedad y provocar putrefacción o hongos.
- Tipo de pintura incorrecto: no se recomienda pintura al óleo ni para interiores, ya que los químicos agresivos dañan la corteza.
- Estrés en árboles maduros: en árboles viejos, el encalado puede ser innecesario y, si se hace mal, genera más daños que beneficios.



