En Colombia, los perros criollos han ganado un lugar central en los hogares, impulsando un cambio de percepción que derriba prejuicios históricos. Según información de Dog Chow, estos animales dejaron de ser vistos solo como mascotas para convertirse en miembros de la familia, una tendencia que se refleja en América Latina, donde el 95 % de las personas con animales de compañía los consideran parte de su núcleo familiar.
Mitos persistentes sobre los perros criollos
A pesar de este avance, aún persisten creencias erróneas. Ana Cristina García, veterinaria y líder de visita médica veterinaria de Nestlé Purina, señaló que es común escuchar afirmaciones como que los perros criollos solo necesitan comer sobras, que son difíciles de educar o que, por ser mestizos, son inmunes a las enfermedades. “Estos conceptos desconocen que cada perro, independientemente de su origen, requiere cuidados adecuados para mantener una buena calidad de vida”, explicó García.
Mito 1: “Comen cualquier cosa y necesitan menos cuidados”
Uno de los mitos más extendidos es que los perros criollos pueden alimentarse con cualquier tipo de comida por ser más resistentes. Aunque muchos se adaptaron a condiciones difíciles antes de ser adoptados, una dieta inadecuada no es suficiente para mantenerlos sanos. Dog Chow destaca que una alimentación balanceada influye en la salud digestiva, la energía, el pelaje, el sistema inmunológico y la calidad de vida del animal.
Mito 2: “Son agresivos porque vivieron en la calle”
El hecho de que un perro haya vivido en abandono no determina su comportamiento. Los especialistas señalan que la conducta depende más del ambiente, la socialización, el trato recibido y la estabilidad posterior al rescate. Muchos perros adoptados desarrollan fuertes vínculos con quienes les brindan seguridad y afecto.
Mito 3: “Los perros criollos resisten todo”
La diversidad genética de los perros criollos puede hacerlos menos propensos a ciertas enfermedades hereditarias, pero no son inmunes a todo. Como cualquier perro, necesitan controles veterinarios periódicos, vacunación, desparasitación, ejercicio y una alimentación adecuada para conservar la salud.
Mito 4: “No son inteligentes”
Lejos de esa creencia, los perros criollos suelen destacar por su capacidad de adaptación y aprendizaje. Muchos desarrollaron habilidades para sobrevivir en distintos entornos, fortaleciendo la observación, resolución de problemas e interpretación del ambiente. Estas cualidades facilitan su entrenamiento con una educación basada en respeto y constancia.
Mito 5: “No obedecen instrucciones”
La idea de que los perros criollos son difíciles de educar no tiene respaldo. Responden positivamente al entrenamiento con rutinas, paciencia y refuerzo positivo. Pueden aprender desde hábitos cotidianos hasta comandos complejos y adaptarse a la dinámica familiar.
Mito 6: “Tienen traumas que nunca superarán”
Algunos perros rescatados llegan con temores por abandono o maltrato, pero eso no significa que no puedan volver a confiar. Con tiempo, un entorno estable y acompañamiento, muchos superan sus miedos y establecen relaciones de confianza. Para los especialistas, estos animales necesitan oportunidades para adaptarse y sentirse seguros.



