La Nasa dio a conocer imágenes inéditas que permiten observar cómo se deformó la superficie terrestre tras los dos terremotos que golpearon a Venezuela el pasado 24 de junio. El material, elaborado con tecnología satelital de alta precisión, muestra los desplazamientos del terreno provocados por los sismos de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurridos con menos de un minuto de diferencia.
Desarrollo de las imágenes por el equipo NISAR
Las imágenes fueron desarrolladas por el Equipo de Ciencias Operativas de NISAR, integrado por especialistas del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la Nasa y del Instituto Tecnológico de California (Caltech), utilizando datos recopilados por el satélite NISAR, una misión conjunta entre la agencia espacial estadounidense y la Organización India de Investigación Espacial (ISRO).
Los terremotos dejaron una tragedia en el país, con más de 1.000 personas fallecidas, cerca de 5.000 heridas y múltiples edificaciones destruidas, principalmente en el norte de Venezuela.
¿Qué muestran las imágenes de la Nasa?
Aunque el mapa parece una combinación de manchas en colores azul, rojo, amarillo y verde, en realidad se trata de una representación científica de los cambios que experimentó la superficie terrestre después de la ruptura de la falla geológica que originó los terremotos. El objetivo del análisis fue identificar cuáles fueron las zonas donde el terreno sufrió los mayores desplazamientos tras los movimientos telúricos.
Es importante aclarar que las imágenes no muestran la intensidad del terremoto ni el nivel de destrucción que dejó el desastre. Lo que reflejan es cómo cambió la posición del terreno respecto al satélite que realizó las mediciones.
La tecnología que permitió medir el movimiento de la Tierra
Para construir el mapa, los investigadores utilizaron la técnica conocida como Interferometría de Radar de Apertura Sintética (InSAR), una herramienta ampliamente utilizada para estudiar terremotos y deformaciones del suelo. A diferencia de una fotografía convencional, el satélite envía pulsos de radar hacia la superficie terrestre y mide el tiempo que tardan en regresar. Posteriormente, los científicos comparan imágenes tomadas antes y después del terremoto para calcular desplazamientos del terreno que pueden ser de apenas unos centímetros.
En este caso, el equipo analizó una imagen registrada el 13 de junio, antes de los sismos, y otra captada el 25 de junio, un día después del desastre. Esa comparación permitió reconstruir cómo cambió la corteza terrestre tras la liberación de energía acumulada en la falla.
¿Qué significan los colores del mapa?
Los colores cumplen una función clave para interpretar la información. Las zonas azules representan sectores donde el terreno quedó más cerca del satélite después del terremoto, mientras que las áreas rojas indican regiones que se alejaron de él. Por su parte, los tonos verdes y amarillos corresponden a desplazamientos menores.
De acuerdo con las mediciones preliminares, algunas áreas registraron deformaciones cercanas a los 40 centímetros, un cambio considerable si se tiene en cuenta que ocurrió en apenas unos segundos durante la ruptura de la falla.
Las zonas donde más se deformó el terreno
Uno de los hallazgos más llamativos aparece entre Puerto Cabello, Maracay y parte del litoral cercano a Vargas y Caracas. En ese corredor geográfico se observa un fuerte contraste entre colores rojos y azules, una señal característica de una ruptura importante de una falla geológica. Este patrón indica que los bloques de roca ubicados a ambos lados de la fractura se desplazaron en direcciones opuestas al liberarse la tensión acumulada durante años.
Los investigadores también concluyeron que la deformación no quedó limitada al epicentro de los terremotos, sino que se extendió por buena parte del litoral central venezolano. Este comportamiento confirma que los movimientos telúricos afectaron una porción significativa del sistema de fallas activas del norte de Venezuela, una región donde interactúan las placas tectónicas del Caribe y Suramérica, responsables de la alta actividad sísmica en esa zona del continente.
Limitaciones y precisión de los datos
Pese a la precisión de la tecnología empleada, los especialistas aclararon que los datos todavía son preliminares. Las mediciones corresponden a desplazamientos relativos entre las imágenes obtenidas antes y después del terremoto, pero aún no han sido calibradas con un punto fijo sobre la superficie terrestre. Además, la precisión puede disminuir en zonas con abundante vegetación o donde la señal del radar encuentra mayores dificultades.
Aun con esas limitaciones, los científicos destacan que este tipo de mapas se ha convertido en una herramienta fundamental para comprender el comportamiento de las fallas geológicas después de un gran terremoto. La información permite estimar qué tramo de la falla se rompió, cuánto se deformó el terreno y cómo quedó redistribuida la tensión en la corteza terrestre, datos que serán claves para futuras investigaciones sobre uno de los desastres naturales más devastadores registrados recientemente en Venezuela.



