El Niño aumenta incendios y contaminación del aire: estudio
El Niño aumenta incendios y contaminación del aire

El Niño consolida su impacto global

El 11 de junio, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó que las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico superaron en al menos 0,5 grados Celsius el promedio durante varios meses consecutivos, consolidando el Fenómeno de El Niño. Este evento climático genera condiciones más cálidas y secas en diversas regiones, lo que incrementa la probabilidad de incendios forestales y deterioro de la calidad del aire.

En Colombia, el Ideam señaló que El Niño podría reducir las lluvias por debajo de los promedios históricos, especialmente en las regiones Caribe, Andina y Pacífica. Además, se espera un aumento de temperatura, disminución de caudales y niveles de embalses, y afectaciones al abastecimiento de agua, la agricultura, la generación hidroeléctrica y los ecosistemas.

Incendios y contaminación por PM2.5

Los incendios forestales liberan grandes cantidades de material particulado de 2.5 micras (PM2.5), partículas hasta 30 veces más delgadas que un cabello humano. Según un estudio publicado en Atmospheric and Oceanic Science Letters, la quema de biomasa durante El Niño provoca una grave degradación de la calidad del aire y una notable amenaza para la salud pública.

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La investigación analizó los impactos de El Niño y La Niña en las emisiones globales de PM2.5 entre 2000 y 2023. Durante El Niño, las concentraciones de PM2.5 aumentan sustancialmente: en América del Norte entre un 49,2 % y un 116,5 %; en Australia entre un 17,5 % y un 42,6 %; y en Indonesia entre un 27,5 % y un 71 %. En contraste, durante La Niña se registran disminuciones del 19,4 % al 37,3 %, del 14,5 % al 24,4 %, y del 26,6 % al 52,5 % en esas mismas regiones, respectivamente.

Casos históricos: Indonesia y China

Durante El Niño de 2015, la calidad del aire en seis países del sudeste asiático se vio gravemente afectada por incendios forestales exacerbados por la sequía. En Indonesia se declaró el estado de emergencia. El programa MODIS de la NASA registró 119.072 grandes incendios forestales entre el 1 de enero y el 1 de noviembre de ese año. Según una oficina de la ONU, los incendios afectaron a 43 millones de personas, de las cuales 500.000 recibieron tratamiento por enfermedades respiratorias. Se quemaron más de 2,6 millones de hectáreas y los daños económicos ascendieron a cerca de USD 16.100 millones.

El humo tóxico contenía monóxido de carbono, cianuro, amoníaco y formaldehído en concentraciones que superaban los límites seguros. La UNOPS señaló que las partículas eran tan diminutas que penetraban en los pulmones y el torrente sanguíneo, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares, malformaciones congénitas, bajo peso neonatal y muerte.

En China, un estudio sobre El Niño de 2015 encontró efectos significativos en la contaminación del aire en el oriente del país, especialmente en la Llanura del Norte de China, incluida Pekín, donde la contaminación por aerosoles aumentó notablemente.

Impacto en la Amazonía

La Amazonía también ha sido fuertemente golpeada por El Niño. La sequía de 2015 afectó más del 80 % de la región, extendiéndose desde septiembre de 2015 hasta mayo de 2016. Un estudio en Environmental Pollution indica que la quema de biomasa en esa región aumentó un 192 % en comparación con diciembre de 2005 y un 332 % respecto a febrero de 2010. Los autores señalaron que la sequía de 2015 fue la más extrema desde 1901 y posiblemente la primera vinculada al aumento de quema en áreas como la Amazonía central, rara vez afectadas por incendios.

En 2024, también bajo El Niño, más de 17 millones de hectáreas de selva amazónica —una superficie similar a Uruguay— se vieron afectadas por incendios, según Amazon Watch. Dolors Armenteras, investigadora del Instituto de Ciencias Forestales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, explicó que los bosques húmedos tropicales no evolucionaron con el fuego, por lo que carecen de rasgos para tolerarlo; una sequía severa puede hacerlos pasar de no inflamables a altamente inflamables.

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Consecuencias para la salud y recomendaciones

Carlos Mauricio Herrera, director de Conservación y Gobernanza de WWF Colombia, explicó que los contaminantes del aire afectan el ciclo respiratorio, la oxigenación y pueden dañar pulmones, piel y ojos. Las partículas PM2.5 penetran profundamente en el sistema respiratorio, causando enfermedades cardiovasculares y respiratorias. La OMS considera la inhalación de humo de incendios un grave problema de salud pública.

El Ideam recomendó garantizar la operación continua de los Sistemas de Vigilancia de Calidad del Aire para informar oportunamente a la población. También sugirió restringir actividades industriales contaminantes, permisos de carbón vegetal e incineradores cuando persistan riesgos. Para enfrentar incendios forestales durante El Niño, propuso implementar sistemas de alerta temprana y planes de respuesta rápida, prohibir quemas abiertas en áreas de importancia ambiental, fortalecer el monitoreo satelital de puntos de calor y apoyar a cuerpos de bomberos y brigadas forestales comunitarias.

Estas acciones se suman a otras enfocadas en la gestión del agua, la energía y la protección de animales silvestres. Se espera que El Niño se fortalezca durante el segundo semestre de 2026 y persista hacia finales de ese año e inicios de 2027. Los análisis técnicos indican un 96 % de probabilidad de que las condiciones persistan en noviembre y diciembre de 2026 y enero de 2027, y un 63 % de que ese sea su periodo más fuerte. El Ministerio de Ambiente advirtió que, de concretarse, podría ser uno de los fenómenos de El Niño más intensos desde 1950.