El fenómeno de El Niño vuelve a encender las alertas sobre la economía colombiana. Un informe elaborado por Grupo Cibest, que integra a Bancolombia y entidades financieras regionales, advierte que existe una probabilidad cercana al 100% de que este evento climático se consolide durante el segundo semestre de 2026. Sus efectos se reflejarían en variables sensibles como la inflación, los precios de los alimentos, la generación de energía y la producción agropecuaria.
Región Andina: la más golpeada por la reducción de lluvias
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que la región Andina concentraría la mayor disminución de precipitaciones. Los analistas proyectan una caída cercana al 33% frente a los promedios históricos, una reducción superior a la prevista para otras zonas del país. Esta situación resulta especialmente relevante porque la región Andina concentra buena parte de la población, la actividad económica y la infraestructura energética nacional. Menos lluvias implican mayores desafíos para el abastecimiento hídrico, la agricultura y la generación eléctrica.
Aunque el informe prevé afectaciones en todo el territorio nacional, la intensidad de los impactos sería desigual. Las regiones Caribe, Pacífica, Orinoquía y Amazonía también experimentarían déficits de precipitación, pero la presión sobre la región Andina aparece como uno de los principales focos de preocupación.
Impacto inflacionario: entre 0,7 y 1,9 puntos porcentuales
Más allá del comportamiento del clima, el aspecto que más interés genera para hogares y empresas es el posible efecto sobre los precios. El análisis estima que un episodio fuerte de El Niño podría agregar entre 0,7 y 1,9 puntos porcentuales a la inflación anual en Colombia. Los principales canales de transmisión serían los alimentos y algunos componentes regulados de la economía. Cuando disminuyen las lluvias, aumentan los riesgos para la producción agrícola y pecuaria, lo que puede traducirse en menores rendimientos y mayores costos para los productores. A medida que esos costos avanzan por la cadena productiva, terminan reflejándose en los precios que pagan los consumidores.
El documento también advierte sobre posibles incrementos en los costos de materias primas como trigo, maíz y fertilizantes, factores que podrían presionar aún más el valor de los alimentos y afectar sectores relacionados con la producción pecuaria. Concretamente, estos analistas identifican varios sectores agropecuarios sensibles a las condiciones de sequía: arroz, maíz, palma, café, caña de azúcar, papa, banano, plátano, yuca, soya y ganadería.
Energía: el otro frente que preocupa
La generación eléctrica constituye otro de los sectores bajo observación. El informe recuerda que cerca del 62% de la matriz energética depende de fuentes hidroeléctricas, por lo que una reducción prolongada de lluvias puede incrementar la necesidad de recurrir a generación térmica. A este panorama se suma un aumento de la demanda energética. El análisis señala que el consumo de energía ha crecido 6,6% desde diciembre de 2025, mientras que el gas importado utilizado para generación eléctrica tiene costos significativamente superiores a los del gas nacional.
Así las cosas, la combinación de menor disponibilidad hídrica, mayor consumo y costos más elevados de combustibles energéticos configura uno de los principales riesgos económicos asociados al fenómeno climático. Los analistas consideran que el desarrollo de El Niño durante el segundo semestre de 2026 será uno de los factores más relevantes para seguir en los próximos meses. La posibilidad de que el fenómeno alcance una intensidad fuerte hacia finales del año aumenta la atención sobre variables que van desde la producción agrícola hasta el comportamiento de los precios, según el informe de Grupo Cibest.



