Venezuela tiene previsto dar a conocer una deuda acumulada de US$240.000 millones, una cifra superior a las estimaciones que manejaban hasta ahora los mercados. Esto se da en momentos en que el país avanza hacia la que sería la mayor reestructuración soberana de la historia, según informó este miércoles el periódico económico Financial Times (FT).
Deuda mayor a la esperada
El nivel de endeudamiento venezolano era calculado por los mercados entre US$150.000 millones y US$200.000 millones, de acuerdo con el diario. La nueva cifra, de confirmarse oficialmente, ampliaría de forma significativa el tamaño del problema financiero que deberá enfrentar el gobierno interino de Delcy Rodríguez en su intento por normalizar la relación con los acreedores y recuperar el acceso a los mercados internacionales.
Según personas familiarizadas con los planes de Venezuela citadas por el FT, el país tiene previsto presentar dentro de unas semanas a sus acreedores el estado de sus finanzas. Ese paso se produciría después del arresto de Nicolás Maduro en una operación militar de Estados Unidos a comienzos de año, hecho que abrió una nueva etapa política y económica para el país.
Objetivo: acuerdo antes de fin de año
El objetivo de Rodríguez sería alcanzar un acuerdo con los acreedores antes de finales de este año, con el fin de facilitar el regreso de Venezuela a los mercados internacionales, de los que ha permanecido excluida durante casi una década. La operación, por su tamaño y complejidad, será seguida de cerca por inversionistas, gobiernos y organismos financieros.
La magnitud de la cifra divulgada por el Financial Times cambia el marco de la negociación. Si los mercados esperaban una deuda entre US$150.000 millones y US$200.000 millones, el monto de US$240.000 millones ubica la reestructuración venezolana en una escala más exigente y con menor margen para errores.
Desafíos y asesoría financiera
El desafío no se limita a reconocer el tamaño del pasivo. Venezuela deberá mostrar a los acreedores qué capacidad real tiene para pagar, qué tipo de alivio necesita, en qué plazos puede cumplir y bajo qué condiciones podría volver a emitir deuda o recibir financiamiento internacional.
El banco de inversión estadounidense Centerview Partners, contratado por Caracas como asesor financiero, ha ayudado a elaborar un plan para devolver la deuda venezolana a una situación sostenible. Su papel será clave en la preparación de la propuesta que el país lleve a los acreedores.
Sostenibilidad de la deuda
En una reestructuración de esta escala, la sostenibilidad de la deuda es el punto central. No se trata solo de cuánto debe el país, sino de cuánto puede pagar sin comprometer su recuperación económica. Ese cálculo suele incluir proyecciones de crecimiento, ingresos fiscales, exportaciones, reservas internacionales y capacidad de generación de divisas.
El FT subraya que resulta inusual que el análisis de una reestructuración soberana tan grande como esta no haya sido elaborado por el Fondo Monetario Internacional (FMI). En procesos de deuda soberana, el organismo suele desempeñar un papel técnico relevante al evaluar la capacidad de pago de un país y servir como referencia para acreedores y gobiernos.
Dudas por una negociación sin el FMI
La ausencia del FMI en el análisis de sostenibilidad ha generado inquietud entre algunos actores. Miembros de la oposición venezolana temen que una reestructuración acelerada, realizada al margen del organismo, deje al país en una posición negociadora débil frente a los tenedores de bonos.
“Esta es una de las primeras grandes reestructuraciones en las que el FMI no es el autor del análisis de sostenibilidad de la deuda”, señaló al FT un inversor que recientemente se deshizo de sus posiciones en bonos venezolanos.
Riesgos y urgencia
Esa advertencia apunta a uno de los riesgos de fondo: si los acreedores perciben que el diagnóstico financiero no cuenta con respaldo suficientemente independiente, podrían exigir condiciones más duras o desconfiar de la capacidad del país para cumplir un eventual acuerdo.
Para Venezuela, la urgencia es evidente. Tras casi una década fuera de los mercados internacionales, un acuerdo con los acreedores permitiría despejar una parte del panorama financiero y abrir la puerta a nuevas fuentes de capital. Pero el tamaño de la deuda y la falta de claridad sobre la participación del FMI hacen que el proceso sea especialmente delicado.
Implicaciones políticas
La reestructuración también tendrá implicaciones políticas. Delcy Rodríguez busca presentar una hoja de ruta que permita recuperar credibilidad externa en medio de una transición marcada por tensiones internas, expectativas de cambio económico y presión de los acreedores.
La cifra de US$240.000 millones obliga al país a ordenar sus cuentas, transparentar sus compromisos y convencer a los mercados de que existe un plan viable. Al mismo tiempo, los acreedores deberán decidir si aceptan una negociación rápida o si presionan por mayores garantías.
Próximos pasos
Por ahora, el próximo paso será la presentación formal del estado financiero de Venezuela ante los acreedores. Ese documento permitirá conocer el alcance real de la deuda, la estrategia del gobierno interino y el papel que tendrá Centerview Partners en una negociación que puede definir el regreso del país al sistema financiero internacional.
La magnitud del caso coloca a Venezuela ante una prueba decisiva. Si logra cerrar un acuerdo creíble antes de final de año, podría comenzar a reconstruir su acceso al crédito externo. Si el proceso se percibe débil o apresurado, la reestructuración podría convertirse en una nueva fuente de incertidumbre para una economía que busca salir de años de aislamiento financiero.



