El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos ha decidido abandonar un controvertido plan que pretendía convertir almacenes vacíos en centros de detención para inmigrantes, según informó Bloomberg. En su lugar, la agencia continuará utilizando principalmente las cárceles existentes gestionadas por contratistas privados y socios estatales y locales.
Un giro en la estrategia migratoria
Esta decisión representa un retroceso significativo respecto a una de las iniciativas más emblemáticas de la exsecretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Su propuesta buscaba crear una red de centros de detención propiedad del gobierno con capacidad para albergar a casi 100.000 inmigrantes mientras esperaban su deportación, y algunos de estos centros debían comenzar a operar a finales de este año.
“Desde el primer día, el DHS se ha centrado exclusivamente en expulsar de Estados Unidos a los inmigrantes ilegales criminales más peligrosos y siempre está evaluando los mejores métodos para lograrlo”, declaró la agencia en un comunicado a Bloomberg News el jueves. “Estos criminales atroces, una vez arrestados, deben ser trasladados con la mayor celeridad posible, no alojados en territorio estadounidense a expensas de los contribuyentes. El DHS está actuando con rapidez para utilizar el espacio de detención existente en colaboración con nuestros socios estatales y del condado.”
Este cambio se produce después de que el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, iniciara una revisión de la estrategia de detención del departamento tras la dimisión de Noem a principios de este año.
Documentos internos revelan planes de deshacerse de almacenes
Documentos internos obtenidos por el New York Times muestran que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) planea deshacerse de al menos siete de los 11 almacenes que compró por más de 700 millones de dólares, ya sea vendiéndolos o transfiriéndolos a otras agencias federales.
Esta decisión pone en duda el futuro de la llamada Iniciativa de Reingeniería de Centros de Detención de ICE, valorada en 38.000 millones de dólares. Como parte de ese plan, ICE ya había gastado 1.000 millones de dólares en la compra de 11 almacenes en todo el país, con el objetivo de consolidar un sistema fragmentado de más de 200 centros de detención —la mayoría operados por contratistas o gobiernos locales— en una red más pequeña de 34 instalaciones de propiedad gubernamental.
Según los documentos revisados por el New York Times, la administración parece estar avanzando con cuatro de los proyectos de almacenes, aunque aún no está claro por qué esas instalaciones quedaron exentas. El periódico también informó que el ICE está estudiando la compra de centros de detención existentes a las empresas penitenciarias privadas con las que ya trabaja.
Apoyos y resistencias al plan original
Los partidarios de la Iniciativa de Reingeniería de los Centros de Detención del ICE argumentaron que las compras ampliarían drásticamente la capacidad de detención y ayudarían a acelerar la agenda de deportaciones masivas del presidente Donald Trump. Sin embargo, el plan también encontró una fuerte oposición.
Comunidades de todo el país manifestaron su preocupación por la transformación de edificios industriales en centros de detención a gran escala, mientras que demandas judiciales cuestionaron si los funcionarios federales habían evaluado adecuadamente el impacto ambiental de los proyectos. El organismo de control interno del DHS está investigando el programa de traslado de detenidos desde almacenes a centros de detención para determinar si satisface “sus necesidades operativas de manera rentable”.
Tanto los funcionarios electos republicanos como los demócratas se opusieron a las instalaciones propuestas en sus comunidades, y los críticos cuestionaron si los almacenes podrían convertirse de forma segura en lugares para albergar a miles de personas. Estos obstáculos retrasaron proyectos en varios estados, incluidos Maryland, Nueva Jersey, Michigan, Utah y Georgia.
Futuro incierto para los almacenes ya adquiridos
El destino de los almacenes ya adquiridos sigue siendo incierto. A principios de este año se adjudicaron contratos por valor de más de 1.300 millones de dólares para la conversión y operación de instalaciones en Maryland y Arizona. Los registros de contratación federal muestran que el gobierno ha gastado alrededor de 10 millones de dólares en el proyecto de Maryland y casi 4 millones en las obras en el emplazamiento de Arizona.



