Muere Carlo Ginzburg, padre de la microhistoria, a los 87 años
Muere Carlo Ginzburg, pionero de la microhistoria, a los 87

El mundo de la historia está de luto. Carlo Ginzburg, el reconocido historiador italiano que revolucionó la forma de entender el pasado, falleció hoy en Bolonia a los 87 años. La noticia fue confirmada por su esposa, la historiadora del arte Luisa Ciammitti, quien informó que el funeral se llevará a cabo el viernes 19 de junio.

¿Quién fue Carlo Ginzburg?

Ginzburg nació en Turín en 1939, hijo de la escritora Natalia Ginzburg y el intelectual Leone Ginzburg. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Pisa y se convirtió en profesor emérito de la Scuola Normale Superiore de Pisa. También impartió clases en prestigiosas universidades como Bolonia, Harvard, Yale y Princeton.

Es reconocido mundialmente como el impulsor de la microhistoria, un enfoque que se centra en los personajes secundarios y olvidados de la historia. En sus propias palabras: “Los desclasados tienen historia, pero los testimonios, las huellas que han dejado, han sido considerados y filtrados desde la clase alta porque los campesinos no sabían escribir. A los pobres se los estudiaba como estadística. Yo quise demostrar que se los podía estudiar en profundidad”.

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Su obra maestra: 'El queso y los gusanos'

Su libro más famoso es El queso y los gusanos. El cosmos según un molinero del siglo XVI, publicado en italiano en 1976 y en español en 1994. En esta obra, Ginzburg narra la vida de Domenico Scadella, apodado 'Menocchio', un molinero juzgado por la Inquisición. Con este libro, respondió a la pregunta de cómo contar la historia de aquellos que casi no dejaron rastro.

Otras obras destacadas incluyen: Ojazos de madera. Nueve reflexiones sobre la distancia, Una historia sin final, Mitos emblemas e indicios y Los benandanti. Brujería y cultos agrarios entre los siglos XVI y XVII.

El impacto de su legado

El medio Perfil destacó su contribución: “El gran aporte de Ginzburg fue correr el foco de atención. Hasta su llegada, los manuales de historia parecían estar reservados exclusivamente para los reyes, los generales victoriosos y las grandes batallas épicas. Él, en cambio, decidió bajar la vista. Convirtió en protagonistas a los herejes, los campesinos, las supuestas brujas y los perseguidos”.

Ginzburg explicó que su interés por estas historias estaba ligado a su propia experiencia. Al nacer en una familia judía, tuvo que esconderse del nazismo y el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial. “Mi privilegio no fue solo criarme rodeado de libros, también lo fue tener modelos”, solía decir.

En una entrevista con El País en 2023, reflexionó: “Mi madre, mi padre, mi abuelo, todos han sido figuras importantes para mí. En la educación es fundamental lo que no se dice. Lo que no se puede traducir a palabras. Lo que se transmite sin palabras, pero es decisivo, modela la vida y construye la relación con la verdad”.

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