La magnitud de la tragedia en Venezuela sigue escalando mientras unos 30 países y más de 2.000 rescatistas internacionales intentan levantar al país de entre los escombros. Aunque la ventana crítica de 72 horas para hallar sobrevivientes ya se cerró el sábado, las labores de búsqueda continúan a contrarreloj en estructuras colapsadas, apoyadas por la reactivación estratégica del puerto de La Guaira a manos de Marines estadounidenses para el ingreso de suministros.
Colapso de servicios básicos y tensión social
La tensión social aumenta drásticamente en las calles ante el colapso total de los servicios básicos, la escasez generalizada de comida y las denuncias de una lenta respuesta gubernamental en una zona fuertemente militarizada. El panorama habitacional y humanitario es devastador: la NASA estima de forma preliminar que más de 58.000 edificios resultaron dañados o destruidos en el norte del país, mientras que la ONU calcula que la cifra de damnificados roza los siete millones de personas, con pérdidas materiales equivalentes al 6 % del PIB venezolano.
Evaluación satelital de daños
Más de 58.000 edificios resultaron probablemente dañados o destruidos por los terremotos que asolaron el norte de Venezuela, según una evaluación preliminar de datos satelitales publicada por la agencia espacial estadounidense NASA. Al menos 1.700 personas murieron y decenas de miles siguen desaparecidas tras los dos potentes sismos consecutivos de magnitudes 7,2 y 7,5 registrados la semana pasada, los más fuertes en el país caribeño en más de un siglo.
“Es probable que aproximadamente 58.870 edificios hayan resultado dañados o destruidos en toda la región afectada”, afirman en la evaluación los investigadores Corey Scher y Jamon Van Den Hoek, de la Universidad Estatal de Oregón. Los científicos analizaron imágenes de radar de alta resolución del satélite Sentinel-1 de la Agencia Espacial Europea (ESA) recopiladas el 25 de junio, el día después de los terremotos.
Labores de rescate y situación humanitaria
“Esta es una evaluación preliminar y rápida. Refleja un cambio abrupto en la superficie consistente con los daños”, escribieron los investigadores, y agregaron que la cifra solo debe interpretarse como un indicador y no ha sido verificada en el terreno. En medio del dolor, los servicios funerarios en Caracas operan a máxima capacidad y en el puerto de La Guaira se ha tenido que improvisar una morgue para la identificación de cuerpos, todo bajo la sombra del miedo colectivo y las réplicas sísmicas que no dan tregua a la población.



