Venezuela enfrenta una de las peores crisis humanitarias de su historia reciente tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron su costa norte el 24 de junio. Cuatro días después, el panorama de destrucción sigue revelándose.
Daños estimados por el Pnud
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) publicó un informe preliminar que sitúa los daños físicos directos en más de US$6.700 millones, cerca del 6% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Los daños se concentran en viviendas, vehículos, locales comerciales y edificios residenciales. El rango de afectaciones podría oscilar entre US$4.700 millones y US$8.700 millones, según evaluaciones en curso.
El Pnud advirtió que estas proyecciones no contemplan el impacto sobre infraestructura pública de gran escala, la parálisis económica ni los costos futuros de reconstrucción, por lo que la cifra definitiva podría ser mayor. Unas 1,7 millones de estructuras civiles estaban en las zonas de emergencia.
Balance humano y regiones afectadas
Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento venezolano, confirmó el 27 de junio que los fallecidos ascienden a 1.430, con 3.238 heridos y 3.142 familias damnificadas. Las cifras podrían aumentar mientras los equipos de rescate remueven escombros.
Las regiones más golpeadas son Caracas, La Guaira, Carabobo, Miranda, Yaracuy y Aragua. Unos 8,6 millones de personas estuvieron expuestas a sacudidas de intensidad moderada o superior, y 2,1 millones a intensidad considerablemente mayor.
Uso de tecnología para la respuesta
El Pnud empleó su plataforma Rápida (Análisis Digital Rápido), que combina inteligencia artificial con sistemas de información geográfica. Imágenes satelitales de alta resolución capturadas en las primeras 72 horas permitieron identificar puntos críticos y orientar la ayuda hacia comunidades vulnerables.
Luis Francisco Thais, representante del Pnud en Venezuela, destacó la importancia de estas tecnologías para una respuesta efectiva. Señaló que "cada emergencia de esta magnitud nos obliga a repensar nuestras estrategias de desarrollo con la resiliencia como eje central, de modo que la recuperación no solo restituya lo perdido, sino que siente las bases de un futuro más sostenible".
El organismo mantendrá el monitoreo satelital continuo para actualizar el censo de damnificados y acompañar la reconstrucción en las próximas semanas y meses.



