Rescatistas luchan por salvar a venezolano atrapado 7 días bajo escombros
Rescatistas buscan salvar a venezolano atrapado 7 días

En un dramático operativo que se extiende por una semana, cientos de rescatistas trabajan sin descanso para liberar a Hernán Gil, un vigilante de 43 años que quedó sepultado bajo los escombros de la garita de seguridad del edificio donde trabajaba en Catia La Mar, estado La Guaira. La zona fue arrasada el 24 de junio por dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, que han dejado un saldo oficial de 2.295 muertos y miles de desaparecidos, según el balance actualizado el miércoles.

Rescate minucioso y esperanza contenida

Cuando comenzaba a amanecer en Catia La Mar, el rescate de Gil parecía inminente, pero se retrasó debido a la necesidad de crear más espacio para extraerlo, según informó un rescatista a una reportera en el lugar. La fuente, que prefirió no ser identificada, explicó que una vez que logren sacarlo de la garita, deberá atravesar un túnel de aproximadamente tres metros de largo que ya fue completado. “Ya el túnel se terminó, de forma que no hay riesgo de que caiga algo sobre él. Lo que falta es abrir el espacio para sacarlo, que es un tapón de metal que es de la garita”, señaló el socorrista. Afuera lo espera un equipo médico listo para atenderlo.

“Él está muy bien psicológicamente”, dijo de madrugada otro de los rescatistas, quien describió a Gil como un hombre de fe. “Dice que se acuerda del cumpleaños de su hija, está tranquilo”. Equipos de Estados Unidos, El Salvador, Costa Rica, Portugal, México, Chile y Venezuela han estado cavando en dos rutas simultáneas durante los últimos tres días para liberarlo. Para evitar que la estructura se desplome por completo, reforzaron los cimientos con madera y hierro.

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Un milagro en medio de la tragedia

El Cuerpo de Bomberos de Chile publicó un video en Instagram en el que se ve a Gil dentro de su cabina, moviendo la cabeza para mirar a la cámara, con una mascarilla y el ojo derecho enrojecido. “Esto es verdaderamente un milagro”, dijo su esposa, Gusbimar González. “Él estaba trabajando en la garita, y el movimiento hizo que la garita se desplazara. Se quedó entre las paredes”. El hombre ha recibido hidratación a través de una sonda y se instaló un tubo para suministrarle aire. “Esta es una estructura de acceso bastante complicado”, explicó Cristian Vera, jefe del equipo de rescate chileno, el miércoles por la noche.

Este intento de rescate ocurre cuando la esperanza de encontrar más sobrevivientes se desvanece. La presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, decretó siete días de duelo nacional “en homenaje” a las víctimas. Decenas de edificios en ruinas están ahora marcados con la letra D de “deceased” (muerto), indicando que ya fueron inspeccionados por los socorristas, según la nomenclatura internacional para desastres.

Cifras de devastación y atención humanitaria

El colapso de cientos de edificaciones dejó al menos 2.295 muertos, según el balance oficial. La ONU cifra en unos 50.000 los desaparecidos. Aunque el Gobierno evita referirse a las personas desaparecidas, asegura que el día de los sismos había unos 30.000 ciudadanos en La Guaira, de los cuales 6.461 fueron rescatados y más de 13.000 salieron por sus propios medios o ayudados por familiares y amigos. Del resto, nada se sabe y algunos se aferran a rescates milagrosos, como el de un niño de tres años hallado vivo el martes por socorristas jordanos bajo los escombros de un edificio.

Las redes sociales siguen inundadas de fotos de niños, ancianos y parejas, junto con sus nombres, descripción y un número de teléfono para recibir datos. Poco a poco la atención se ha centrado también en los miles que quedaron en la calle y para quienes no hay suficiente alimento, según advirtió el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Muchas de esas personas permanecen en estacionamientos, canchas deportivas o precarios campamentos a la intemperie.

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Riesgo de enfermedades y necesidad de ayuda internacional

“Aquí no estaba entrando nada (de ayuda). Desde anoche comenzaron a traernos agua”, relató Fátima Berroterán, de 56 años, residente de un condominio de La Guaira que sufrió graves daños. El Gobierno contabiliza casi 13.000 damnificados por los terremotos, cifra muy lejana del estimado de la ONU de hasta siete millones de personas en esa condición. Unos 58.000 edificios resultaron probablemente dañados o destruidos, según observaciones satelitales de la NASA.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU solicitó a la comunidad internacional 50 millones de dólares para asistir a unas 500.000 personas durante tres meses. Antes de la tragedia, la ONU cifraba en casi 8 millones las personas que necesitaban ayuda humanitaria en Venezuela, sumida en una grave crisis. A la urgencia de alimento y refugio se suma el riesgo de epidemias. La Organización Mundial de la Salud advirtió de la “presión extrema” sobre los servicios sanitarios y el riesgo de enfermedades virales o infecciosas.

Un total de 27 países han movilizado especialistas y perros para buscar sobrevivientes, según la ONU. El organismo anunció que suministrará 10.000 bolsas mortuorias, aunque espera que el balance final sea inferior. Asimismo, cifra las pérdidas en 6.700 millones de dólares, equivalente al 6 % del PIB del país petrolero.