Terremotos en Venezuela: 188 muertos, 1.520 heridos y emergencia nacional
Terremotos en Venezuela: 188 muertos y emergencia nacional

Dos terremotos devastan Venezuela: balance de víctimas y daños

Venezuela fue sacudida por dos terremotos de magnitud superior a 7 que dejaron al menos 188 personas fallecidas y 1.520 heridas, según reportes oficiales. La tragedia golpeó con especial fuerza la capital, Caracas, y el estado La Guaira, donde numerosos edificios colapsaron y cientos de familias quedaron damnificadas.

La noche del miércoles fue de terror para los venezolanos. Ainoa Otaño relataba que estaba a punto de comenzar la misa cuando el suelo comenzó a moverse “como gelatina”, sintiendo que estaba en una balsa en medio del mar. Su mayor preocupación era su madre, de 82 años, que vivía en un noveno piso. Tras evacuar por las escaleras con su esposo de 92 años, logró ponerse a salvo. Otaño quedó incomunicada durante cinco horas y una amiga la acogió en su casa. “La noche fue dura, difícil; el temor por las réplicas la tuvo en constante alerta”, confesó.

Relatos de sobrevivientes y el pánico colectivo

Margaret López, como muchos otros, apenas distinguió que fueron dos sismos los que desataron la tragedia. Lo supo horas después, cuando volvió la luz. Ella sintió un movimiento muy fuerte y largo, y escuchó a sus vecinos decir que ni el sismo de 1967, que también golpeó Caracas, fue tan prolongado. Una llamada de su prima le alertó sobre la caída de edificios en Los Palos Grandes, una zona al este de la capital con alto riesgo sísmico.

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José Gregorio Ochoa expresó su tristeza y pánico: “Venezuela ha pasado por muchos momentos difíciles: dictadura, bombardeo y ahora terremoto, imagínate”. Estuvo preocupado por una sobrina que vive en una parroquia en Paraíso, donde se derrumbó un edificio de ocho pisos. Hasta que volvió la luz, no supo que ella estaba bien. Ochoa estaba de visita en Carapita, en Antímano, cuando ocurrieron los sismos, que sintió como uno solo. “Fue catastrófico. Mi mente quedó en blanco, completamente nublada. Caminé en zigzag, buscando apoyo en alguna pared. Luego vi el pánico de las personas, sentí el ladrido de los perros y presencié el drama en ese barrio popular”, relató.

Emergencia latente y labores de rescate insuficientes

La emergencia es palpable en los rostros de angustia, en las voces quebradas por el llanto y en los lamentos por los seres queridos muertos y desaparecidos. Medios locales y aliados, incluido El Espectador, hacen eco de una iniciativa ciudadana para reunir a las familias. Los hospitales reciben decenas de niños sin sus padres en busca de ayuda. A pesar de los esfuerzos, las labores de rescate no son suficientes. Se necesitan medicinas, alimentos, ropa, pero sobre todo agua potable y maquinaria para sacar a quienes aún están bajo los escombros.

Rescatistas y vecinos trabajan mano a mano, prácticamente con las uñas, para asistir a un país que llora una tragedia cuyas dimensiones aún no se conocen por completo. Hay quienes buscan en ferreterías martillos eléctricos y compresores, y quienes han visto a los socorristas alumbrar las ruinas con celulares, pues carecen de un sistema de iluminación para desastres. Por eso, Ochoa repitió una y otra vez que se necesita ayuda internacional.

Ayuda internacional en camino

Distintos países se mostraron listos para colaborar. México, Argentina, Paraguay, Brasil, Colombia, Guatemala y Chile ofrecieron su apoyo. Estados Unidos habló de una respuesta “integral, rápida y eficaz”. Europa no se quedó atrás: España, Italia y la República Checa enviarán ayuda a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil. Francia anunció el despliegue inmediato de un equipo de 85 rescatistas especializados en salvamento y desescombro. Los Países Bajos confirmaron el envío de 60 especialistas, entre bomberos, policías, ingenieros, médicos y guías de perros de rescate, además de canes adiestrados en búsqueda y equipos especializados.

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Viviendas inseguras y búsqueda de desaparecidos

Las casas dejaron de ser espacios seguros. Grietas, techos caídos, tuberías rotas, apartamentos inundados, vidrios quebrados y cuadros en el piso son el paisaje del caos, la confusión y el desamparo. En redes sociales se multiplican los mensajes con pedidos de información sobre desaparecidos, muchos de ellos en La Guaira. Las personas consultan listados que despliegan los hospitales públicos con nombres de heridos en busca de sus allegados. Venezuela está en emergencia nacional.